Los escándalos detrás de la palma de oro más deseada
Un repaso por los momentos más polémicos del Festival de Cannes, desde un bikini legendario hasta las controvertidas declaraciones del director Lars von Trier
Luz, cámara y escándalo. Esta parece ser la combinación necesaria para resumir al Festival de Cannes, uno de los certámenes de cine más resonantes a nivel internacional. Claro, en el viejo continente también se encuentran los festivales celebrados en Venecia, San Sebastián y Berlín, entre otros, pero si hay algo que todos ellos tienen en común es su anhelo por tener la importancia del festival francés, que se celebra anualmente desde la década de 1940 en la región de la Costa Azul de Francia.
Más allá del esperado desfile de las estrellas en la alfombra roja y su exhibición de las películas que darán que hablar durante todo el año, a lo largo de las décadas, el Festival de Cannes se ha vuelto un lugar asegurado para capturar algunos de los sucesos más polémicos de la industria del cine.
Mientras la edición número 67º de Cannes se lleva a cabo, por el momento no ha habido grandes polémicas, pero la primera pizca de controversia vino de la mano de Grace of Monaco, el filme apertura del festival. Además de ser recibida con un silencio por parte del público y desdén por parte de la crítica, la familia real de Mónaco calificó a la película de “farsa”. Tanto el príncipe Alberto como sus hermanas Carolina y Estefanía dijeron que el tráiler “confirma la naturaleza ficticia total de la película”.
Pero la princesa no es la única mujer que ha causado polémica. Uno de los momentos más recordados en la historia del festival fue cuando una joven actriz de 18 años llamada Brigitte Bardot apareció en 1953 en las arenas francesas portando una prenda de ropa en aquel entonces revolucionaria: el bikini. El destape de la actriz no solo significaría el comienzo de una leyenda, sino también el de una tradición de varios “trucos promocionales” en el certamen.
Tal es el ejemplo del actor británico Michael Caine, quien en 1966 apareció en el festival rodeado de una decena de mujeres con la palabra “Alfie” estampada sobre sus nalgas, de manera de promocionar el célebre filme en el que encarnó a un soltero empedernido y que terminaría ganando el Premio del Jurado de aquel año.
El propio cineasta francés Jean-Luc Godard, quien dirigiría a Bardot en El desprecio, organizó varias sentadas y protestas con estudiantes y trabajadores durante 1968, en sintonía con el Mayo francés y en contra del gobierno de Charles de Gaulle, al punto que logró clausurar la edición del festival de ese año.
La polémica también se ha colado varias veces dentro de las salas. A la hora de proyectar por primera vez sus filmes, son varios los directores que esperan con ansias ver cómo reaccionará el público ante sus obras. Porque lo que tiene el especializado público de Cannes es que no perdona. La controversial película del argentino Gaspar Noé, Irreversible, provocó en su exhibición en 2002 que el público dejara la sala vacía antes que terminara la película, dada la fuerte escena en la que el personaje encarnado por Monica Bellucci es violado.
En tanto, otros directores de renombre como Martin Scorsese, Ang Lee, Terrence Mallick, David Lynch, Ron Horward, Quentin Tarantino, y Lars von Trier también han sufrido una recepción igual de dolorosa, al ver como algunas de sus películas fueron abucheadas fervientemente por el público de la sala.
Von Trier supo hacerse un lugar entre los escándalos más recordados de Cannes, al ser declarado en 2011 como “persona non grata” por el festival, debido a sus comentarios en una conferencia de prensa en la que mencionó que entendía a Hitler y bromeó con considerarse a sí mismo como un nazi.
Ya sea en su búsqueda del próximo gran maestro del séptimo arte, durante dos semanas todas las miradas dirigen a Cannes para empaparse con brillo, glamour –y por qué no– con un poco de tierra en los ojos.