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La demanda de la industria frigorífica por ganados gordos es evidente y eso se refleja en un cambio rotundo de la tendencia bajista de los precios de las haciendas gordas, que primero se estabilizaron durante un par de semanas y ahora se presentan al alza. En estos días se concretaron negocios por novillos a US$ 3,20 por kilo en cuarta balanza, en tanto las mejores vacas cotizan entre US$ 2,75 y US$ 2,80.

Si bien la demanda es firme y refleja el interés de los frigoríficos por mantener el ritmo de faena, el ganado gordo es escaso y los consignatarios desestiman que los productores estén reteniendo sus haciendas a la espera de mejores precios. Además, la situación climática impide esa especulación, ya que el déficit de lluvias generó problemas en la disponibilidad y calidad del forraje, retraso en los verdeos de invierno, además de varias aguadas que se secaron.

Si las actuales características del mercado de haciendas gordas se mantienen, con una industria demandante para cumplir sus compromisos comerciales en el exterior, es probable que el precio del ganado siga trepando en los próximos meses. Pero si el problema es la escasez de ganado, es lógico razonar que las mayores cotizaciones no harán engordar a novillos y vacas.

Los productores consideran que la industria tiene margen para subir los precios, sobre todo de las vacas, categoría que había bajado en mayor medida debido a una sobreoferta, según reconocían los propios industriales.

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