De hecho, la rapidez con la que los hombres pierden espermatozoides va en aumento. Según el mismo estudio, entre los años 1970 y 1990, la concentración de gametos caía un 1,16% anualmente, pero a partir de la década de los 2000 esa tasa subió a más que el doble: 2,64%.
Por otra parte, se constata que es un fenómeno global: los científicos observaron una reducción en el número de gametos en hombres de todos los continentes, con caídas más aceleradas en Europa, África, América Central y Sudamérica.
"Se trata de algo preocupante, porque vemos una aceleración y no sabemos bien dónde pueda parar", aseguró Eduardo Miranda, coordinador del departamento de Andrología de la Sociedad Brasileña de Urología, otro de los consultados.
Los especialistas se preguntaron qué hay detrás de este fenómeno y señalan al menos cinco causas, algunas de las cuales son claramente reversibles.
Cuestión de peso
La primera señalada es la obesidad, ya que el crecimiento del tejido adiposo, que lleva a la gordura, libera sustancias inflamatorias que afectan directamente la producción de testosterona, una de las hormonas más importantes en la producción de gametos masculinos.
El exceso de peso también genera el denominado estrés oxidativo, un proceso en el que varias células del organismo terminan perjudicadas. "De la misma manera, el individuo obeso presenta más gordura en la región genital, algo pésimo para los espermatozoides", dice el urólogo Miranda.
Los testículos, sitio donde se fabrican y almacenan las células reproductivas, deben permanecer entre 1 y 2 grados por debajo de la temperatura del organismo para funcionar bien. Es por eso que la bolsa escrotal se encuentra por fuera del cuerpo. El sobrepeso sobreesfuerza los órganos reproductores, que dejan de funcionar como se espera.
La Organización Mundial de la Salud calcula que un 39% de los hombres padecen obesidad en el mundo, una estadística que ayuda a explicar la proporción de espermatozoides perdidos en las últimas cinco décadas.
Lo que hace mal
Otro enemigo ya conocido de la fabricación de gametos masculinos es el abuso de sustancias tóxicas como el alcohol, cigarrillos, vapeo (uso de cigarrillos electrónicos), marihuana, cocaína, esteroides anabólicos. “Algunas de estas sustancias dañan directamente las células germinales, que dan lugar a los espermatozoides”, resume Miranda.
A ello hay que sumarles las pastillas, geles e inyecciones, utilizadas indiscriminadamente para ganar músculo, ya que cuando se agrega testosterona al organismo de manera indiscriminada, el cuerpo entiende que ya no hay necesidad de producirla de forma natural. Y como resultado, los testículos pueden incluso atrofiarse y el conteo de espermatozoides en el semen termina en cero, algo que la medicina denomina azoospermia.
Enfermedades bacterianas de transmisión sexual como la clamidia y la gonorrea, también pueden causar destrucción de gametos. Producen inflamación en el epidídimo, la estructura que se conecta a la parte superior de los testículos y es responsable de almacenar el esperma.
La OMS estima que, solo en 2020, hubo 129 millones de nuevos casos de clamidia y 82 millones de gonorrea entre hombres y mujeres. Esta tasa se ha mantenido estable o al alza en las últimas décadas.
Un tercer patógeno se agrega a esta lista: el virus del papiloma humano, también conocido por las siglas HPV, que según los especialistas puede afectar la producción o incluso el ADN de los espermatozoides.
Para redondear la lista, los expertos llaman la atención sobre una serie de compuestos tóxicos conocidos genéricamente como interruptores endocrinos, que incluye contaminantes detectados en la atmósfera, capaces de desencadenar procesos no deseados como la interrupción en la fabricación de espermatozoides.
Maldita tecnología
Los testículos necesitan estar entre 1 y 2°C por debajo de la temperatura del resto del cuerpo, algo que se ve frecuentemente alterado por la extendida costumbre de poner la notebook sobre las piernas.
Estudios publicados en la última década han revelado que ese hábito representa un riesgo adicional para la fábrica de espermatozoides. Eso se debe a que la batería del dispositivo se calienta y puede terminar "cocinando" el esperma.
Aún en el campo de la tecnología, muchos estudios buscan determinar cuál es el efecto que tienen las ondas electromagnéticas, las señales telefónicas e incluso internet inalámbrico. “En estudios experimentales, realizados en laboratorio, elementos como el wi-fi y las ondas electromagnéticas afectan a los espermatozoides", informa Radelli, aunque admite que no hay nada comprobado.
Pero hay hábitos mucho más antiguos que también pueden generar el mismo efecto de calentamiento, como los largos baños de inmersión o las largas jornadas en saunas.
Paternidad tardía
Cuando se habla de caída en la producción de gametos no puede omitirse algo que los especialistas tienen en muy cuenta: el hecho de que los hombres buscan la paternidad cada vez más tarde.
"Sabemos que la capacidad fértil va disminuyendo a lo largo de la vida. Aunque la disminución en los hombres no es tan pronunciada como en las mujeres, hay una reducción de hormonas que son importantes para la fabricación de gametos", explica Miranda.
Si consideramos que la cantidad de espermatozoides ha disminuido un 51% en 50 años y la velocidad se incrementó en las últimas décadas, la pregunta es si la tendencia llegará a cero. Algo estadísticamente posible alrededor del 2050.
Pero pocos creen en ese escenario apocalíptico.
"La tendencia es que la situación empeore, pero en algún momento este proceso se estancará y llegaremos a un estancamiento, quizás con la ayuda de las nuevas tecnologías", apuesta Miranda.
Por qué es un mito el que los espermatozoides nadan frenéticamente hacia el óvulo durante el proceso de fecundación.