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Los episodios de corrupción durante los últimos períodos de gobierno han estado en el tope de los debates antes de las campañas electorales.

El Frente Amplio usualmente ha recordado los casos en manos de la Justicia en medio de las disputas políticas y ahora un episodio similar recae sobre sus filas luego del pedido de procesamiento para Mariano Arana y María Julia Muñoz por parte del fiscal Diego Pérez.

Aunque en no todos los casos que la izquierda mencionaba como faltas éticas de sus adversarios políticos existió pronunciamiento definitivo de la Justicia, ahora ante el pedido de la Fiscalía se reclama desde la izquierda que no se ensucien nombres.

El líder político de la Vertiente Artiguista, Enrique Rubio, dijo a El Observador que no se puede “enchastrar apellidos” que tienen una “gran trayectoria” y pidió que haya cuidado al informar dado que, a su juicio, el común de la gente no distingue los tiempos judiciales y la diferencia entre un pedido fiscal y la actuación de la Justicia propiamente dicha.

Simultáneamente, legisladores de la oposición salieron a los medios a reivindicar denuncias y acusaciones realizadas años atrás pese a que aún no se decretó ninguna culpabilidad de Arana ni de Muñoz ni tampoco de Alberto Roselli, ex director de Recursos Financieros, sobre quién también recae el pedido de prisión.

La campaña electoral de 2009 en la que José Mujica fue electo presidente fue un ejemplo claro de los intentos por recordar cada uno de los episodios de corrupción de administraciones pasadas.

El secretario general del Partido Comunista, Eduardo Lorier, acusó al entonces precandidato del Partido Nacional, Luis Alberto Lacalle, de querer ocultar hechos de corrupción que, a su juicio, hubo durante su mandato.

“Lacalle no quiere espejo retrovisor, no quiere hablar del pasado (...) para que nos enteremos de la corrupción de aquel período de gobierno”, sostuvo el senador el jueves 18 de junio de ese año en un acto n el Club Platense. No hubo ningún fallo judicial contra el ex presidente. Pero referencias de ese tipo también fueron realizadas por Mujica. Dijo el 21 de agosto de 2009 que entre 1992 y 1997 “Uruguay estuvo sacudido por denuncias de corrupción que prácticamente aparecían a diario; una denuncia caía encima de otra”. Ahora cambiaron los vientos y son los partidos tradicionales los que buscan obtener réditos.


Nin Novoa. La Justicia indaga si el vicepresidente, Rodolfo Nin Novoa, cometió o no un delito al no incluir en su declaración jurada del año 2007 un emprendimiento rural que administra junto a sus hermanos en el departamento de Cerro Largo. La denuncia contra el vicepresidente fue presentada en 2008 por el ex senador nacionalista Julio Lara, quien además puso en conocimiento de la Justicia presuntas irregularidades registradas en la rebaja de una deuda que Nin Novoa mantenía con el Banco República por la compra de un campo. Nin tuvo el “total apoyo” del ex presidente Tabaré Vázquez.

Gonzalo Fernández. El doctor Gustavo Salle presentó una denuncia penal ante el juez Jorge Díaz contra el ex secretario de la Presidencia, Gonzalo Fernández. Lo acusa de que hubo conjunción del interés público con el privado debido a que Fernández firmó como ministro la promulgación de una ley que derogaba un artículo que benefició a uno de sus defendidos en el ámbito privado, en el caso de los hermanos Peirano. Por esta razón, Fernández renunció al Frente Amplio luego que su situación pasó a ser analizada por el tribunal de conducta política de la coalición.

Hyara Rodríguez. La Justicia del Crimen Organizado indaga eventuales irregularidades en la gestión y administración de los cementerios y el servicio fúnebre capitalino. La denuncia abarca a Hyara Rodríguez, ex directora de Acondicionamiento Urbano durante el pasado período de gobierno.
Se investiga la eventual venta ilegal de panteones en los cementerios capitalinos tras una denuncia penal del edil Daniel Graffigna. Hubo otra denuncia penal contra Rodríguez también por el tema casinos presentada por el diputado colorado Fitzgerald Cantero, pero fue archivada.

Juan Carlos Bengoa. Fue procesado por la Justicia en diciembre de 2007. Se le imputó un delito continuado de fraude y concusión (coimas). La Justicia lo responsabilizó por el cambio de estrategia de negocios por la cual la Intendencia de Montevideo pasó de comprar a arrendar máquinas tragamonedas para los casinos municipales. Ese hecho produjo pérdidas millonarias para la Intendencia y ganancias para los empresarios. Por este caso también fueron procesados los ex asesores de Bengoa, Orestes González y José Luis Antúnez, el ex funcionario municipal Gustavo Dalmonte y un empresario.

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