El sábado 18 de agosto pasado fue un típico día de trabajo en el campo, de esos que se dan todos los días en los establecimientos que crían ovinos. Amaneció con una lluvia torrencial que fue amainando a medida que iba llegando la gente a Santa Bernardina, el local de la Sociedad Rural de Durazno. A media mañana había que sortear el barrial y la lluvia todavía golpeaba el techo del galpón principal, cuando el público que llenaba las tribunas comenzó a alentar a las 16 parejas de jóvenes, de 18 a 25 años, que llegaron para disputar las finales de la primera Ovinpíada, organizada por el Plan Estratégico Nacional para el Rubro Ovino (Penro).

Así empezó la demostración de destrezas en el manejo de los ovinos, con ocho pruebas que se realizaron en forma simultánea. Cada dupla pasó por ellas y obtuvo un puntaje por saber categorizar la lana, armar tijeras de esquila, reconocer la dentición de los animales en un boqueo y embarcar corderos pesados para la faena. Además, los jóvenes, que habían participado antes en las rondas clasificatorias cerca de sus pagos, debieron reconocer los órganos del ovino y decir dónde se alojan cuatro parásitos, identificar varios cortes de carne ovina, contestar un cuestionario y embarrarse afuera del galpón contando un lote en el piquete.

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Después del almuerzo quedaron cuatro parejas finalistas, que volvieron a contar ovejas, tuvieron media hora para armar un alambrado eléctrico y volvieron al galpón para limpiar puntas quemadas, poner y sacar capas y manear tres animales. Al final ganó la dupla de cooperativa El Fogón, de Sarandí del Yi, formada por Gonzalo Tritten y Federico Folle, que representarán a Uruguay en la Ovinpíada mundial.El largo aplauso final se lo ganaron todos y fue un premio a la cátedra que dictaron.

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