En los 90, en la escuela Artigas de la ciudad de Rocha, los primeros días de clase eran tan divertidos como monótonos. Las maestras nos proponían, años tras años, que relatáramos qué habíamos hecho ese verano. Luego llegaba la parte divertida: el primer recreo, los reencuentros y la merienda. El manjar eran los alfajores Fiesta, ya extintos. Y nosotros, sin saberlo, los maleducados.
Los maestros le declaran la guerra al alfajor
En el primer día de clase hicieron hincapié en que este año cuidarán especialmente que los niños tengan una alimentación saludable