Mientras aún no se ha aplacado la polvareda y el entusiasmo provocado por la irrupción de compradores uruguayos en algunas de las cabañas top argentinas, en estos días explotó la noticia de la aparición de un nuevo evento (defecto) genético en la raza Angus en los Estados Unidos.
La buena noticia es que, pese al alicaído mercado de hacienda argentina motivado por el cierre de las exportaciones –tema conocido–, y ante un año que parece duro para las ventas de las cabañas, haya aparecido esta tendencia salvadora que, aunque demande pocos animales, ayuda a subir los precios de la cabeza de algunos remates. El Frigorífico Modelo pagó algo más de 20 mil dólares por la vaquillona Angus PP cabeza de La Rubeta. Y puede haber más: en pocos días veremos el resultado de la famosa Tres Marías, donde también seguramente habrá más sorpresas.
La otra noticia es más bien para preocuparse. Claro, a medida que evolucionan los test de ADN van apareciendo cosas tal vez no deseadas, aunque todo sirva para la pureza de la raza. Tal es el caso del descubrimiento por parte de un equipo científico de la Universidad de Illinois de un defecto genético denominado Developmental Duplication, que afecta a la raza Angus y que puede producir –en bajísimos porcentajes, claro– nacimientos de terneros con cinco o seis extremidades.
Aparentemente el causante del desorden genético –que apareció en Australia– es un toro que vivió hace unos 40 años denominado nada menos que Mr. Angus.
Ahora se aguardan las instrucciones de la Asociación Americana de Angus sobre cómo proceder con los test que se harán a los animales que tengan en su pedigree algunos de los toros padres que ya se saben que son portadores del defecto. A veces el progreso trae consigo sorpresas.