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Vinicius de Moraes fue más que un gran músico y poeta. Fue el inspirador de una revolución musical en Brasil que contagió al mundo. Junto a Tom Jobim fue el iniciador de una de las cosas bellas que ha dado el siglo XX: la bossa nova. También fue un incansable presentador de músicos y cantantes al mundo.

Mañana en el Teatro Solís la cantante brasileña Paula Morelenbaum presentará el espectáculo Berimbaum con temas de Vinicius de Moraes, del cual tiene un disco editado. Junto a su esposo Jaques Morelenbaum, celista y arreglador de Caetano Veloso, Claudia formó parte de la banda de Antonio Carlos Jobim entre 1984 y 1994, en giras mundiales. También participó en varias grabaciones de Jobim.

El grupo lo completan Eduardo Trentin en piano y teclados, Rick De La Torre en batería y Lancaster Pinto en bajo y la participación especial de Jaques Morelenbaum en cello.

El show se presenta como un homenaje al artista carioca a los 50 años del lanzamiento de su composición más famosa, Garota de Ipanema, en 1962, y a (casi) 100 años de su nacimiento, el 19 de octubre de 1913.

El repertorio incluirá los clásicos de Vinicius, el músico que puso a la música brasileña en los escenarios y las radios del mundo, y que recorrió el planeta con shows en los que no solo cantaba sino que conversaba y bromeaba en medio de los públicos más diversos, hablando el idioma que tuviera que hablar, con una fluidez mágica.

Vinicius de Moraes conjugó de una manera peculiar su carrera diplomática, su carrera como músico e intérprete y su carrera como poeta, como si fueran un todo inseparable. Sobre el escenario era poeta, embajador de Brasil y músico. Ha editado varias colecciones de poemas y fue uno de los impulsores de un retorno de la poesía brasileña a la métrica formal.

Fue también dramaturgo y su obra Orfeu da Conceição, una adaptación del mito de Orfeo y Eurídice al carnaval de Río, fue llevada al cine por el director francés Marcel Camus y obtuvo la Palma de oro en el festival de Cannes, así como también el Oscar a la Mejor Película Extranjera.

La película contribuyó a propagar la excelencia de la música de Vinicius y Jobim, llevando a la fama mundial a canciones como A felicidade y Manhã de carnaval, que han seguido interpretándose en las más distintas versiones por todo el mundo y que seguramente estén presentes en el recital de mañana a la hora 21 en el Teatro Solís, junto a otras decenas de canciones que se resisten a envejecer.
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