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Tanto películas como programas de televisión y ahora, grandes eventos transmitidos en vivo en todo el mundo, están siendo pensados para su consumo por las redes sociales y los sitios web. Los espectadores perspicaces están atentos a captar cualquier momento que merezca su gif y cualquier fotografía que pronto pueda transformarse en un meme (un elemento que se transmite de forma viral).

La ceremonia de los premios Oscar no fue la excepción. Ellen Degeneres condujo por segunda vez este evento y tuvo en muy en cuenta el lenguaje de internet a la hora de realizar sus rutinas cómicas. En uno de sus primeros momentos no demora en sacarse una selfie sobre el escenario –vale la pena notar que a lo largo de la ceremonia usó un Galaxy Note 3 de Samsung, empresa que patrocinó el evento–, pero el mayor momento de todos fue cuando decidió “romper Twitter” y hacer la selfie más retuiteada de la historia.

Con la ayuda de varios amigos famosos –varios de los rostros que se ven en la imagen arriba, más algunos que quedaron fuera de encuadre– que se sumaron espontáneamente a la foto, Degeneres logró superar a Obama y su fotografía titulada Four more years, tuiteada cuando ganó su segunda presidencia. Aún cuando todavía no había terminado la ceremonia, su chiste superó los 2 millones de retuits.

Sin embargo, eso no fue lo único que tuvo el potencial de viralizar los premios Oscar.

El gag de las pizzas fue, al igual que la selfie, uno de los elementos que se desarrolló a lo largo de la ceremonia y tuvo resultados inesperados. Lo que comenzó como un simple chiste –Degeneres preguntando quién quiere comer pizza– terminó en la conductora y el repartidor repartiendo porciones y platos entre los nominados. Una de las imagenes que recorrió las redes fue Brad Pitt –quien también se encargó de repartir platos– comiendo sin ningún tipo de delicadeza.

Degeneres, con su carisma natural, ofreció una ceremonia que no apostó a los grandes números musicales para llenar el ojo, sino que con apenas este tipo de situaciones cotidianas se terminó ganando al público.

Por su parte la Academia también se volcó de lleno a las redes. Desde que se anunciaron los ganadores, viene compartiendo en sus redes de manera consistente, información y fotografías sobre sus eventos previos y sobre todo, de la ceremonia. A lo largo de la noche mostró tanto momentos de la transmisión como imágenes del backstage.

Más allá de esto, dos situaciones involuntarias fueron también víctimas de la viralización.

Durante la alfombra roja, la segunda caída consecutiva en los Oscar de Jennifer Lawrence tuvo la fuerza para sacudir las redes, mientras que Leonardo Di Caprio, el gran perdedor de la noche para internet, se ganó una avalancha de gifs que se burlaron o lamentaron de que el Oscar lo siga evadiendo.

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