Los paramilitares reivindicaron la toma del cuartel general de la Policía en la capital sudanesa Jartum
La batalla, una de las más violentas desde que comenzó la guerra civil, dejó al menos 14 civiles muertos y otros 217 heridos, 72 de ellos en estado crítico.
Tras la breve y frágil tregua de 72 horas que rigió hasta el miércoles pasado, Sudán se vio nuevamente inmerso en sangrientos combates que dejaron al menos 14 civiles muertos en los alrededores del cuartel general de la Policía en Jartum, que cayó en manos de los paramilitares de las Fuerzas de Apoyo Rápido (FAR), lo que pone en dificultades al ejército en la capital del país.
Observadores locales señalaron, además, que el grupo rebelde abrió un nuevo frente en el sur del país, en la frontera con Etiopía, al lanzar un ataque con fuego de artillería contra el ejército en la localidad de Kurmuk.
En Jartum, en tanto, y luego de dos meses y medio de guerra contra el ejército dirigido por el general Abdel Fatah al Burhan, los paramilitares de las FAR anunciaron una “victoria en la batalla por el cuartel general de la Policía”. “Controlamos totalmente las instalaciones e incautamos un gran número de vehículos, armas y municiones”, añadió el grupo rebelde.
“Esta toma tendrá un impacto importante en la batalla por el control de Jartum”, estimó un exoficial del ejército, que requirió el anonimato. “Este cuartel, en la zona meridional de la ciudad, garantiza el control de la entrada sur de la capital”, explicó la misma fuente.
El Ejército, por su parte, respondió en un comunicado que no se trataba “de una victoria militar sino de un ataque flagrante contra las instituciones del Estado que protegen a los civiles”.
Por su parte, una red de ONG’s que intentan organizar los servicios de emergencia y las evacuaciones de los pocos hospitales que todavía funcionan en la ciudad detalló que al menos “14 civiles, entre ellos dos niños, murieron” en los alrededores del cuartel.
Las ONG’s, además, informaron de 217 heridos, 72 de ellos en estado crítico, y de 147 intervenciones quirúrgicas de emergencia, como consecuencia de haber sido alcanzados por “balas perdidas, bombardeos o disparos de cohetes” en los barrios residenciales.
Por su parte, según los datos informados por las organizaciones de ayuda humanitaria que todavía trabajan en el territorio dan cuenta de más de 2.800 muertos desde que estalló la guerra civil el pasado 15 de abril, un balance que se considera muy por debajo de las cifras reales, ya que ninguno de los bandos informa de sus pérdidas.
En lo que va de conflicto, según Naciones Unidas (ONU), más de 2,5 millones de personas se vieron obligadas a dejar sus hogares, y más de medio millón cruzó las fronteras del país, sobre todo hacia Egipto y Chad.
Pese a los intentos de mediación realizados por Arabia Saudita y los Estados Unidos, el Ejército, al mando del general Burhan, y los paramilitares, liderados por el general Mohamed Hamdan Daglo, no respetaron el compromiso de poner fin a todos los movimientos y ataques para dejar pasar la ayuda humanitaria en el país, uno de los más pobres del mundo.
En tanto, la comunidad internacional, reunida en Ginebra, prometió la semana pasada US$ 1.500 millones en ayuda; es decir, la mitad de las necesidades propuestas por los organismos humanitarios. De hecho, 25 de los 48 millones de sudaneses no pueden sobrevivir sin ayuda humanitaria, según la ONU.
La batalla por el control del cuartel general de la Policía en Jartum es la más sangrienta registrada desde el miércoles pasado, cuando habitantes de la localidad de Dilling, en la región de Darfur, a unos 500 kilómetros al sur de la capital del país, informaron de “explosiones, fuego intenso y proyectiles en zonas residenciales”.
Darfur, una vasta región del oeste de Sudán, en la frontera con Chad, sufre la violencia más mortífera desde el comienzo del conflicto. En El Geneina, la capital de Darfur, 1.100 personas fueron abatidas, según la ONU; mientras que observadores locales reportaron cadáveres en las calles, saqueos y largas columnas de civiles huyendo hacia Chad bajo el fuego cruzado.
En Darfur, “el conflicto tiene ahora una dimensión étnica”, advirtieron la ONU y la Unión Africana; violencia que podría constituir “crímenes de lesa humanidad”, subrayaron. Por su parte, el director de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus, confirmó “46 ataques contra instalaciones de salud desde el inicio de los combates”.
El funcionario precisó que dos tercios de las instalaciones de salud en las áreas afectadas por la guerra están “fuera de servicio”, y advirtió de que el “riesgo de epidemias sólo aumentará” con la temporada lluviosa que ya comenzó.
(Con información de la agencia de noticias AFP)