Los partidos políticos condenados al diálogo
El Frente Amplio y la oposición no dejan pasar oportunidad para criticarse y sacar ventaja política, pero al mismo tiempo están obligados a lograr consensos
Que muchas veces políticos de tiendas contrarias se dicen de todo y más en una discusión parlamentaria o a través de los medios de comunicación para después bajar el tono y darse la mano en privado no es novedad. Así funciona el modelo, dicen algunos. Esas son las reglas que constituyen el juego.
Pero lo que algunos aceptan con naturalidad y entienden como parte de la vida política, otros tachan de hipocresía y doble discurso. Uno de los políticos que no se siente cómodo y pidió que no contaran con él para esa dinámica es el vicepresidente Raúl Sendic.
"Estoy en contra del modelo ese que funciona en el Parlamento que en la sala y la prensa nos peleamos todos y nos decimos cualquier cosa y después en los pasillos somos todos amigos. Eso conmigo no va", dijo Sendic en una entrevista con el programa Intercambio de radio M24 el 30 de junio.
El vicepresidente dijo ese día que no se podía sentar en la mesa con personas que tuvieran ese tipo de actitudes y argumentó que esa era la razón por la que había dejado de ir a un ámbito de coordinación en el Senado con el resto de los partidos. "Le pedí al secretario de la cámara que se ocupara de eso", dijo Sendic en esa ocasión.
El vicepresidente –que debería de oficiar de nexo entre el Poder Ejecutivo y el Poder Legislativo– admitió que no tenía diálogo con la
oposición política.
Sin embargo, existe un ámbito de coordinación entre el partido de
gobierno y la oposición que resulta necesario para ponerse de acuerdo en cuestiones que deben resolver de manera conjunta.
Es así que el fuego cruzado entre la oposición y el
Frente Amplio, que escaló en los últimos meses, no evitó que las partes pudieran avanzar este martes (ver página 3) en esos temas que tienen en común, sobre todo cuando se trata de elegir a personas para que ocupen cargos relevantes para el andamiaje de la democracia.
Hay tres discusiones que están en camino de llegar a un consenso y se trata de las nominaciones para integrar la Suprema Corte de Justicia (SCJ), la Corte Electoral y el Tribual de Cuentas. El acuerdo se mantendrá siempre y cuando sea global: o se acuerda para los tres organismos o para ninguno.
Los tres nombres que el Frente Amplio le propuso a la oposición para suplantar al ex ministro de la SCJ, Ricardo Pérez Manrique, son los de Graciela Gatti, Rossina Rossi y Bernadette Minvielle. La jueza Rossi había sido vetada anteriormente por la oposición, razón por la cual es presumible que el nuevo ministro sea Minivelle o Gatti.
El politólogo Oscar Botinelli apareció como candidato en algún momento para integrar la Corte Electoral y si bien su nombre reunía consensos, el Frente Amplio terminó por vetarlo.
En este momento hay dos nombres que se manejan para integrar ese organismo: Pérez Manrique y el ministro de la corte, José Arocena, quien asumió en lugar de Ronald Herbert en 2014.
Pero la necesidad de lograr consensos va más allá de la designación en organismos. La situación actual de la correlación de fuerzas en la Cámara de Diputados obliga a un diálogo más cercano para poder aprobar proyectos.
Esa situación se instaló en el plenario cuando el Frente Amplio perdió el voto 50 del diputado Gonzalo Mujica.
Proyectos polémicos como la reforma de la caja militar -que tiene fuertes resistencias en algunos sectores del partido de gobierno- requiere de un diálogo efectivo con la oposición.
No fue por nada que el presidente le pidió al sistema político un acto de responsabilidad para que votara la Rendición de Cuentas.
Y tampoco es por nada que la ministra de Educación y Cultura, María Julia Muñoz, recorre ahora los directorios de los diferentes partidos políticos para presentar el borrador del proyecto del gobierno para crear la Universidad de la Educación.
La propuesta del Ejecutivo ingresará en setiembre al Parlamento y requerirá de diálogo entre los partidos, aunque eso no frene las críticas que seguirán pasando de uno y otro lado de la red.