El régimen monárquico rige el 22% de todos los países del mundo: 43 de los 194 estados reconocidos están representados por monarcas soberanos.
El régimen monárquico rige el 22% de todos los países del mundo: 43 de los 194 estados reconocidos están representados por monarcas soberanos.
Sólo en Europa hay 7 casas reales en ejercicio, aunque sumados otros 5 principados, las monarquías europeas llegan a 12.
En el resto del mundo también gobiernan reyes, emperadores, emires y sultanes, muchos de ellos con poder absoluto y en todos los casos con el privilegio de ser mantenidos en su vida de lujos, pompas y excesos por el Estado.
Todas las monarquías se caracterizan por ser heredadas, salvo una que es electiva: la del Vaticano, ya que, a la muerte de cada papa, que es jefe de la Iglesia Católica pero también soberano del estado más pequeño del mundo, Ciudad de Vaticano, los cardenales eligen a su sucesor.
La sorprendente estadística es producto de un relevamiento realizado por la cadena estatal alemana DW con motivo de la coronación, el próximo 14 de enero, de un nuevo rey de Dinamarca.
El próximo relevo generacional en una de las siete familias reales gobernantes de Europa es inminente.
Después de Países Bajos (2013), Bélgica (2013), España (2014) y Gran Bretaña (2022), ahora le toca el turno a Dinamarca: la reina danesa Margarita II, de 83 años, dejará el trono exactamente 52 años después de su coronación.
La reina danesa entregará el cetro a su hijo Frederik, de 55 años, durante los cuales –según su biógrafo oficial– se fue preparando para este momento.
La familia real danesa sigue una tendencia ya que, excepto en Gran Bretaña, los monarcas ya no suelen morir en el cargo, sino que abdican, dejando espacio a sus hijos mientras aún están en vida.
"No quiero ser rey", dice que el futuro rey le gritó a su niñera, pero eso quedó atrás y el rebelde "príncipe de la fiesta" ya tiene hijos que también son herederos al trono con un apoyo popular del 80%, según las encuestas.
Se trata de la dinastía real más antigua de Europa.
Casi sin poder político
Las otras monarquías nórdicas también parecen tener la continuidad asegurada con la princesa Victoria de Suecia y el príncipe Haakon de Noruega.
Victoria está lista para suceder a su padre, Carlos XVI Gustavo de Suecia, que lleva 50 años en el trono y Haakon sucederá a su padre, el rey Harald V, de 86 años, que rara vez se muestra en público debido a su mala salud.
Como jefes de Estado en monarquías parlamentarias, todas las reinas y reyes de Europa tienen únicamente funciones representativas y apenas cuentan con poder político.
También en las casas reales de Luxemburgo y Liechtenstein. El príncipe Alberto, no obstante, tiene una posición relativamente fuerte en Mónaco.
En Andorra, otro pequeño país entre Francia y España, dos copríncipes actúan como jefes de Estado. Uno es siempre el obispo español de Urgell; el otro, es siempre el presidente de Francia. Así que Emmanuel Macron es también actualmente príncipe de Andorra.
“Creo que la mayoría de los ciudadanos de estados con un orden monárquico realmente disfrutan de su monarquía", dice la historiadora y experta en nobleza Monika Wienfort sobre el hecho de que en Europa todavía hay siete casas reales soberanas y cinco principados.
Más allá de algunas mermas ostensibles en la popularidad, como el caos del ex monarca español Juan Carlos I, en ningún país se están realizando esfuerzos serios para abolir esta forma de gobierno
Los que sobrevivieron
La monarquía sobrevivió en todas partes de Europa donde no hubo levantamientos revolucionarios burgueses, como los de Francia, Italia, Austria o Alemania, o comunistas, como en Rusia.
En varios países europeos del este europeo las monarquías desaparecieron tras las Segunda Guerra Mundial.
Dado que casi todas las familias reales están emparentadas entre sí y, sobre todo, con la nobleza alemana, en caso de tener que huir, siempre podrían mudarse con sus familiares, dice Wienfort, profesora de Historia en la alemana Universidad de Potsdam.
Las familias reales viven de la tradición, de los chismes, de los escándalos y de una vida familiar feliz, que se muestra más o menos públicamente, a veces con pompa y a veces sin pompa. "Nuestras vidas son una gran telenovela", afirmó en una ocasión el actual rey Carlos III de Inglaterra acerca de su familia.
Su padre definió a la familia Windsor como una empresa que tenía que producir bellas imágenes a cambio del dinero de los impuestos del que viven.
“Sangre azul”
Ser monarca también es un buen negocio, casi como en un cuento de hadas.
El rey más rico del mundo, Rama X de Tailandia, tiene una fortuna de entre US$ 30.000 y US$ 43.000 millones, según estimaciones de revistas de negocios estadounidenses.
El príncipe más rico de Europa es Adán II de Liechtenstein con alrededor de US$3.500 millones.
La fortuna privada del rey Carlos III de Gran Bretaña e Irlanda asciende a US$ 1.800 millones.
Margarita de Dinamarca entregará a su hijo unos escasos US$ 30 millones de las arcas de la Corona el domingo de la semana próxima, probablemente suficiente para mantener una verdadera corte.
El rey español, Felipe VI, tiene que conformarse con sólo US$ 10 millones en activos, lo que le sitúa en el último lugar de Europa.
Monarcas y monarcas
Muchas otras monarquías del Caribe, África, Medio Oriente y Asia, se remontan al Imperio Británico y el propio rey inglés sigue siendo jefe de Estado en 14 países fuera de Europa, entre ellos Canadá o Australia.
Japón es el único imperio del mundo, pero el tenno (emperador) de Japón, tiene sin embargo un rol puramente ceremonial en la democracia japonesa.
En cinco estados, el monarca, jeque o emir es gobernante absoluto sin control parlamentario ni judicial: en Brunéi, Omán, Qatar, Arabia Saudita, Eswatini (antes Suazilandia) y la ya citada Ciudad del Vaticano.
En algunos países, como Jordania o Marruecos, el rey tiene un poder político determinado por la Constitución.
Malasia tiene la única monarquía electiva importante de Asia. Los sultanes de las nueve provincias eligen al rey de Malasia, actualmente Abduallah Shah.
Un sistema parecido rige en los Emiratos Árabes Unidos el cargo de jefe de Estado rota entre los emires, líderes autoritarios de sus respectivos principados.
A diferencia de Europa, en Oriente Medio no existe prensa sensacionalista que pueda difundir públicamente o incluso criticar los excesos de las monarquías.
(Con información de DW)