Los refugios “son lugares paliativos, no la panacea”
El integrante de Sembradores, Luis Caviglia, que todas las noches sale a repartir comida caliente y abrigo a indigentes, señaló que “la frazada no es lo que ancla a la gente a la calle”
Movimiento Sembradores no es una ONG, tampoco un grupo con personería jurídica, pero desde hace siete u ocho años recorre distintos barrios de Montevideo llevándoles a las personas en situación de calle un plato de guiso, una tasa de leche o chocolate caliente y un pedazo de pan. Además, le llevan frazadas y algo de abrigo.
El lugar de reunión es la Parroquia de Villa Española, desde donde distintos grupos de jóvenes salen todos los días del año con el afán de llevarles a estas personas algo más que un plato de comida. Así lo contó a El Observador, Luis Caviglia, integrante del grupo. “El plato de comida caliente y el vaso de leche es una excusa para acompañar a la gente, para llevarles algo de esperanza y de cariño, que es lo que muchas veces les falta”, comentó. Es que si no “la gente se siente rata porque nadie les da bola, es como que lo necesitan”, añadió.
Claro está que lograr entablar una conversación con este tipo de personas no es fácil y cuesta mucho. Por lo general son personas reticentes a establecer una relación con los demás, pero “de a poco la gente se va abriendo y empiezan a contarte cosas y terminás teniendo una relación con ellos”. Los sábados además los llevan a la parroquia de Villa Española donde les dan la posibilidad de bañarse e higienizarse.
Sembradores sale todas las noches y recorre una zona amplia de Montevideo. Aunque sus recorridos difieren según los días, durante la semana logran prestar ayuda a indigentes de Villa Española, La Unión, Centro, Cordón, la zona del Mercado Modelo, La Blanqueada, Tres Cruces, Parque Rodó y Ciudad Vieja.
Todos los insumos que llevan a estas personas necesitadas los consiguen mediante donaciones o gracias al aporte de los propios integrantes del grupo. La madre de uno de ellos se encarga de la cocina, otro presta la camioneta, los demás ponen plata para el gasoil. Así de a poquito y con la ayuda de algunas parroquias y del grupo de Scouts que donan lo que pueden, este grupo de jóvenes saca esta obra adelante, comentó Caviglia.
Cada noche reparten entre 150 y 250 platos de comida. Pero más allá de estas variaciones, lo que más les llama la atención es la cantidad de jóvenes nuevos de entre 16 y 23 años que encuentran cada noche.
La respuesta al Mides
Caviglia señaló que desde que salió el comunicado del Mides incentivando a la población a no ayudar con donaciones a este tipo de personas, ha seguido el tema muy de cerca y cada vez se convence más que “por un plato de comida que se le lleve, es obvio que esa persona no se siente cómoda en la calle”. Si la gente está en la calle se debe a otros motivos, como factores personales, enfermedades psiquiátricas, abandono por parte de la familia, problemas varios como incapacidad para hablar, alcohol o drogas, añadió.
Por esta razón, el integrante de Sembradores opinó que lo primero que tendría que hacer el Mides es replantearse el funcionamiento de los refugios. Al respecto, explicó que no es que el grupo esté en contra de los refugios, sino que los mismos “no son la única solución”.
“Nosotros incentivamos a la gente a que vaya a los refugios, aún sabiendo que son lugares complicados, donde muchas veces se agarran enfermedades y tienen que convivir con gente complicada y diferente con la que no tienen ganas de juntarse”. Pero las autoridades deben de saber que los mismos “son lugares paliativos y no la panacea”, donde muchas veces estas personas no se sienten cómodas.
Además, muchas de estas personas si se hospedan en refugios se pierden de la “changuita del día”. Esto pasa en el caso de los que viven de tareas que se realizan en la madrugada como los relacionados al Mercado Modelo.
El ministerio debería buscar otras soluciones o, al menos, plantearse la posibilidad de brindar a cada tipo de personas, diferentes espacios, señaló Caviglia. Por ejemplo, uno especial para mujeres, otro para enfermos psiquiátricos, etc.
Porque “está claro que la frazada o el plato de comida no es lo que ancla a la gente en la calle, como sí creo que lo puede hacer la moneda que le das en el semáforo”, explicó el integrante de Sembradores.