ver más

Cuando el comando de campaña de Bill Clinton acuñó la famosa frase “Es la economía, estúpido”, nunca creyó que esa máxima política podría aplicarse en la pequeña ciudad de Vergara, ubicada en la mitad de una inmensa llanura de arrozales que se extiende hasta lamer la laguna Merín.

Uno de los 3.800 vecinos de Vergara es Gabriel Duche, conocido por todos como “Mochongo”, dueño de un almacén en las afueras. Nacido en Arrozal 33, a 26 kilómetros de Vergara, de joven, Duche fue taipero, el obrero arrocero encargado de abrir los canalones de tierra de los campos de arroz. Trabajó jornadas y jornadas con el agua por encima del tobillo en los arrozales, cortó arroz con una hoz, peló arroz con sus manos, las mismas que ahora se ocupan de recibir billetes y monedas y dar el cambio en su almacén. Hace 20 años que dejó el arrozal y se vino al pueblo a buscar otra vida. Hoy Duche es el suplente de Sergio Mier, el diputado titular del Frente Amplio por el departamento de Treinta y Tres.

Y cuando se le pregunta por el resultado histórico del FA en Vergara, donde por primera vez es la primera fuerza política (le ganó al Partido Nacional por nueve votos, 1.320 a 1.311), Duche no duda en la respuesta. “En 2005 al peón rural le pagaban $ 12 la hora. Hoy gana $ 83 la hora. Hice las cuentas y me da un 700% de aumento. Simple”, dice.

Los resultados del domingo 26 mostraron un crecimiento del FA en todo el interior, y llegó a un promedio de 44% en todos los departamentos exceptuando Montevideo. Pero lo que fue sorpresivo, para propios y ajenos, fue la buena votación en el interior profundo, una zona donde tradicionalmente el PN gana con holgura. Porque el FA no solo ganó en Vergara, sino también en La Charqueada, en Arrozal 33 y en Rincón, un pequeño pueblo sobre la frontera con Cerro Largo.

El resultado global de Treinta y Tres dio ganador al PN, con unos 17.500 votos sobre 15.300 del FA y 3.500 del Partido Colorado, pero a grandes rasgos se puede decir que la cuenca arrocera votó al oficialismo y que los blancos ganaron con los votos del llamado eje de la ruta 7, donde arrasaron en ciudades como Santa Clara del Olimar y Cerro Chato, bastiones en los que el FA no penetra. Pero de todos modos el avance en circuitos rurales debería preocupar al PN. Un botón de micropolítica sirve de muestra: en Puntas del Parao, el PN tuvo 23 votos, el FA 18 y el PC 9. “Es increíble que esté sucediendo algo así”, dice Hermes Toledo, actual diputado del FA por Treinta y Tres, nacido en Rincón, otro distrito victorioso para esa fuerza.

Según los dirigentes, otro factor que empujó a los electores a votar al FA fue la sanción de leyes sociales. Duche recuerda que en Arrozal 33, comunidad de unos 300 habitantes que trabajan en una empresa arrocera, hoy de capitales brasileños, era difícil reclamar. En 1971, como tantos peones rurales, había votado a Wilson Ferreira. En 1974 había pedido aumento y por eso lo echaron. “Antes era una esclavitud la arrocera”, cuenta.

En 1989 votó a Carlos Julio Pereyra por el Movimiento de Rocha. Pero desde 1994 vota al FA. “Me considero un canario de arrocero y el Frente me permite ser dirigente y defender al obrero”, dice.

Mientras El Observador conversaba con Duche en su almacén, un intenso ruido de motos interrumpía el diálogo. Jóvenes sin casco jugaban picadas acelerando sus vehículos, muchos de ellos sin caño de escape, y generaban un barullo que barría la calma de los arrozales circundantes. Si las urnas resonaron con votos del FA, también este es el sonido de la bonanza económica para el campo. “Claro, muchos de ellos trabajan en la zafra (del arroz), reciben buenos sueldos y después se compran la moto”, explica Duche. Muchos de esos jóvenes no trabajan el resto del año.

Los clientes de Duche van cayendo al almacén. Llega Caraballo, un obrero zafral, que se queja por los pozos de Vergara y responsabiliza de eso a un diferendo entre la alcaldesa local, la nacionalista María del Carmen Muniz, y su correligionario, el intendente Dardo Sánchez. Caraballo votó al FA. Todavía recuerda la primera vez que decidió votar a ese partido. “Cuando se enteró mi padre, casi me caga a patadas”, cuenta.

Como dirigente local, Duche se encuentra en tratativas con la empresa de transporte Tur Este para incluir una línea de medianoche entre Treinta y Tres y Vergara que podría comenzar a funcionar en enero, ya que es mucha la gente que viaja a la capital departamental, sobre todo por estudios. Uno de ellos es Dante Luzardo, un chiquilín imberbe de 18 años que deja todos los días su bicicleta en el almacén de Duche para que se la cuide mientras él viaja a la UTU de Treinta y Tres a estudiar electromecánica. “Preguntale a quién votó”, exclama Mochongo Duche antes de soltar una carcajada que resuena en todo el frente del almacén, ante la mirada tímida del muchacho.

Temas:

Decisión 2014

Seguí leyendo