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En entrevista con El Observador, el expresidente de Paraguay, Fernando Lugo, analizó los hechos que concretaron su destitución por juicio político, así como las sanciones aplicadas por el Mercosur a su país y el cambio que hizo en su discurso. No faltaron los comentarios sobre los dos hijos que reconoció y la mujer con la que estuvo vinculado cuando fue obispo.

En la sede del Frente Guasú, Lugo explicó que "los países miembro del Mercosur se vieron obligados a la aplicación de la carta democrática de Ushuaia I, en la que se expresa claramente que cualquier país en contra de la democracia no tiene lugar dentro del bloque".

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Interrogado sobre si hoy no hay democracia en Paraguay, el exobispo comentó que "la democracia fue herida" en su país y que el problema no es lo que sucede hoy sino los hechos que acabaron con su alejamiento del Poder Ejecutivo. "Mientras no se resuelva y no exista una tipificación jurídica y política de lo que fue el 21 y 22 de junio, de nada servirá que haya elecciones, que aquí funcionen las instituciones, que no hay tanques en la calle, que Lugo tiene libertad de expresión… eso son cuentos chinos", indicó.

En otro momento del diálogo, que se publicará completo mañana en la versión impresa de El Observador, Lugo explicó que no intuía la posibilidad del juicio político en su contra porque "23 veces" se tocó ese asunto en el Parlamento desde que asumió. De todas formas, denunció un "pacto político por encima de lo ético, por encima de lo jurídico".

Finalmente, el expresidente paraguayo reconoció que estuvo vinculado sentimentalmente con dos mujeres. Con una estuvo cuando fue obispo, con la otra, después. Comentó que "la cuestión moral y ética es un valor grande, que no se puede negar, es la fortaleza de la Iglesia", pero agregó que "la Iglesia también está conformada por personas humanas, con debilidades y fragilidades" y dijo no tener "ningún rubor por haberme equivocado".


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