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El escándalo por la monumental trama de sobornos montada a partir de los recursos generados por la petrolera estatal Petrobras en Brasil, y que llevó a la cárcel a dirigentes de distintos partidos políticos, volvió a levantar polvareda esta semana.

Esta vez le tocó el turno a los expresidentes de izquierda, Luiz Inácio Lula da Silva y Dilma Rousseff, que volvieron a situarse en el foco de la atención pública.

Al igual que distintos dirigentes del Partido de los Trabajadores (PT), los dos exmandatarios –que gobernaron al país sucesivamente entre 2003 y 2016– fueron denunciados por el fiscal Rodrigo Janot.

El funcionario, que concluirá su mandato el domingo 17 y adquirió notoriedad pública al denunciar en junio pasado al actual presidente, Michel Temer, por corrupción pasiva, acusó a los dos exgobernantes de haber formado una organización criminal para desviar fondos de Petrobras.

"Los crímenes habrían sido realizados desde mediados de 2002 hasta el 12 de mayo de 2016", cuando Rousseff abandonó su puesto por un juicio de impeachment acusada de haber manipulado las cuentas públicas, indicó la Fiscalía en un comunicado.

Lo delató Palocci

Pero, además, Lula fue inculpado este miércoles por su exministro de Hacienda, Antonio Palocci, por haber aceptado el pago de sobornos por 300 millones de reales de la constructora Odebrecht, destinados a su Partido de los Trabajadores, en el tramo final de su gobierno y en la primera parte de la gesión de su sucesora, Rousseff.

En ese sentido, Palocci dijoque Lula avaló un "pacto de sangre" con la constructora.

Palocci, que compareció este miércoles en Recife ante el juez anti corrupción, Sergio Moro, responsable de la investigación Lava Jato, fue condenado el pasado 26 de junio a más de 12 años de prisión.

Según uno de los abogados de Palocci, Adriano Bretas, el exministro advirtió que se trataba de una operación "escandalosa", informó Folha de Sao Paulo.

Según el abogado, el empresarioi Marcelo Odebrecht también destinó 12,42 millones de reales a la compra de un terreno en Sao Paulo donde se erigiría la nueva sede del Instituto Lula.

Según la Justicia, Palocci supervisaba una red de pagos de sobornos con dinero proveniente de la constructora.

El exministro dio "detalles que permearon las relaciones de poder en la transición del gobierno de Lula a de Dilma y cómo fue esa compra de buena voluntad de Odebrecht en relación con el gobierno", dijo el abogado.

En tanto, la denuncia de Janot abarcó también a otros partidos, como el PMDB de Temer, y adjudica al PT haber recibido sobornos por 1.485 millones de reales (US$ 475 millones) mediante "la utilización de órganos públicos" como Petrobras, el Banco Nacional de Desarrollo (BNDES) o el Ministerio de Planificación, aseguró el escrito divulgado por la Fiscalía.

Investigación

El pago de sobornos con dinero de Petrobras dio margen a la operación Lava Jato, que terminó con varios políticos en la cárcel.

Tríplex

Lula fue condenado a 9 años y medio de prisión por recibir un tríplex en Guarujá para facilitar contratos a la constructora OAS.

Acusación

El fiscal Janot también acusó al presidente Michel Temer por corrupción.

Ex ministro guardaba US$ 16,3 millones

La Policía Federal, un auténtico látigo para el sistema político desde que hace tres años se destapó la olla de corrupción montada en la estatal Petrobras, estimó en 51,03 millones de reales (equivalentes a US$ 16,3 millones) el dinero encontrado en un apartamento usado por el exministro de la Secretaría de Gobierno, Geddel Vieira Lima.

Las autoridades demoraron unas catorce horas en contar el dinero, guardado en grandes maletas y cajas fotografiadas por la Policía Federal para ilustrar un impactante hallazgo que definió como el mayor monto en efectivo incautado en el país.

En prisión domiciliaria desde hace dos meses bajo la sospecha de que interfería en la acción de la justicia, Vieira Lima es uno de los miembros del entorno íntimo de Temer, quien hasta fines de 2016 lo tenía en un estratégico cargo del gobierno, que se vio obligado a dejar en medio de sospechas de tráfico de influencias.

Sin embargo, también había ocupado posiciones importantes durante la administración de la destituida Dilma Rousseff, con quien fue vicepresidente de la estatal Caixa Económica Federal, y en el gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva, en el que fue ministro de Integración Nacional.

La Policía Federal llegó al dinero escondido en un apartamento siguiendo la pista de unos desvíos ocurridos en la Caixa Económica, durante el gobierno de Rousseff, pero el asunto también golpea a Temer, que tenía a Vieira Lima como un estrecho colaborador y amigo cercano.

Vieira Lima también es investigado por presuntos sobornos pagados por el grupo JBS que habrían involucrado a Temer, quien ya fue objeto de una primera denuncia por ese caso realizada por la Fiscalía y rechazada por la Cámara de Diputados.

El acuerdo de cooperación judicial firmado por JBS está en jaque por dudas sobre la veracidad de los testimonios,confirmó el fiscal general, Rodrigo Janot.
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