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En momentos en que emprende una gira internacional en busca de una estrategia para detener la caída del precio del petróleo y que goza de una caída importante en su nivel de popularidad, el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, dejó en ascuas a la población con un anuncio de recuperación económica que la oposición política no dudó en aventurar como una nueva devaluación.

Maduro anunció un plan el martes pasado, cuando adelantó que el sábado informaría acerca de un nuevo sistema cambiario y reforma fiscal, entre otros asuntos. Pese a ello, ningún detalle se había dado a conocer oficialmente hasta anoche.

“Huele a devaluación”, dijo el excandidato presidencial de la oposición, Henrique Capriles, quien además es gobernador del estado de Miranda, que incluye vastas zonas de Caracas.

El gobernante había adelantado que entre las líneas de acción del plan destaca asimismo una “optimización del gasto público”, lo que supondría un recorte, por ejemplo, de los presupuestos de las embajadas venezolanas.

La comunicación se dio a conocer un día después de que el Banco Central revelara una contracción de la economía durante los primeros tres trimestres de 2014 y una inflación hasta noviembre del 63%.

El gobernante culpa de ello a una “guerra económica” que atribuye a sus opositores para intentar desacreditar su gestión y a la adicional caída de los precios internacionales del petróleo, principal fuente de divisas del país.

Venezuela padeció la pérdida de más del 30% de sus ingresos como consecuencia de la caída de los precios del crudo, de cuya exportación obtiene nueve de cada 10 dólares que ingresan en el país.

“Vamos a ver con qué vienen hoy con el tema cambiario, huele a otra devaluación”, escribió Capriles en su cuenta de Twitter.

“Este gobierno es tan pirata (que) hasta para anunciar los anuncios se demora un mundo. Eso quiere decir que todavía no se han puesto de acuerdo” sobre qué anunciar, agregó en la red social y reprodujo un comentario en ese sentido del economista José Guerra, autor del plan económico de la oposición.

Desde que la llamada Revolución Bolivariana instauró en febrero de 2003 un control estatal de cambio y el gobierno del entonces presidente Hugo Chávez fijó la paridad en 1,60 bolívares, la moneda venezolana con relación a la moneda estadounidense fue devaluada por primera vez en febrero de 2004, cuando pasó a costar 1,92 bolívares.

En marzo de 2005 la tasa oficial subió a 2,15 bolívares y en enero de 2010 se establecieron dos tipos distintos, según el destino de las divisas: 2,60 y 4,30 bolívares por dólar.

En diciembre de 2010, el gobierno puso fin al cambio de 2,60 bolívares por dólar y fijó la tasa oficial única en 4,30.

La doble paridad regresó en febrero de 2013, un mes antes del fallecimiento de Chávez por cáncer, cuando el cambio de la divisa estadounidense fue fijado en 6,30 bolívares por el gobierno, que además anunció la creación del Sistema Complementario de Administración de Divisas (Sicad).

En este mercado paralelo oficial el tipo de cambio fluctúa y el costo de la divisa estadounidense registra una cotización que en la actualidad promedia el doble de la tasa oficial fija de 6,30 bolívares por dólar.

El gobierno dio vida luego a un llamado Sicad II, donde la cotización asimismo fluctúa y la divisa estadounidense reporta un valor aproximado a los 51 bolívares en la actualidad.

En Venezuela rige adicionalmente una cuarta cotización que ofrece el mercado no oficial especulativo, donde la divisa se cotiza hoy en 176,20 bolívares, precio que pagan “solo los estúpidos”, según dijo Maduro el martes pasado.

Denuncia de corrupción

En este contexto, Capriles insistió en que el control estatal de cambio favorece la corrupción, y recordó una denuncia del año pasado sobre un supuesto desfalco de al menos US$ 25.000 millones.

“¿Dónde está la lista pública de las empresas que recibieron dólares oficiales? El país quiere saber” porque los oficialistas se “robaron unos US$ 25.000 millones “, sostuvo Capriles dando por buenas unas denuncias de quien fue hasta el 17 de junio pasado vicepresidente de Planificación de Venezuela, Jorge Giordani.

El promotor del actual control de cambio de divisas y hasta ese día ministro de Planificación denunció que “empresas fantasmas” estaban recibiendo divisas del Estado, y en una carta pública dijo en junio de 2014 que, adicionalmente, Maduro no transmitía liderazgo y que ha manejado el gasto público de manera descontrolada.

El viaje

Maduro anunció su viaje a China antes de una gira internacional cuya duración no reveló y que incluirá varias naciones de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP).

Se trata, dijo Maduro en una alocución televisada, de “una gira muy importante para enfrentar los nuevos proyectos en las circunstancias que tiene nuestra patria de merma de los ingresos producto de la caída estrepitosa de los precios del petróleo”.

Venezuela produce alrededor de 3 millones de barriles diarios, de los cuales exporta 2,5 millones principalmente a China y a EEUU, país al que volvió a acusar de propiciar el actual desplome de los precios del crudo.

El gobernante venezolano precisó que fue invitado a Pekín por su colega chino, Xi Jinping, a quien llamó “gran líder de esta nueva era mundial”.

“Vamos a trabajar proyectos diversos de carácter económico, financiero, energético, tecnológico, educativo, para el desarrollo integral”, agregó sin más precisiones.

Maduro retribuirá así la visita que el presidente de China efectuó a Venezuela en julio pasado, cuando destacó que el país sudamericano se convirtió en uno de los destinos prioritarios para las inversiones de su país.

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