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Rocío Otoya, EFE. Maitena, una de las invitadas especiales en la XI Feria internacional de Libro (FIL) de Lima, manifestó a Efe, tras una larga jornada en la que fue asediada por cientos de admiradores, que el humor le ha ayudado a "hacer catarsis" y a expresar su mundo interior y trabajar.

Así, si la escritora argentina, de 44 años, tiene que hablar de algo personal como "una separación, infidelidad o celos, en general, tiene que pasar un tiempo" para poder reír, dado que primero llora "como una perra, como todas las mujeres".

Pese a que dijo que habla "muy mal de las mujeres" porque le interesa "contar la verdad" y mostrar "el alma desnuda" de este sector de la población, lamentó no haber ahondado más en materia de sexualidad en sus trabajos en los periódicos.

Maitena, madre de tres hijos, manifestó que si bien sus famosos compatriotas Quino y Fontanarrosa fueron sus referentes, se siente desde hace mucho tiempo "lejos del trabajo de ellos".

Residente en una playa poco poblada de Uruguay desde hace varios años, señaló que se da tiempo para hacer una escapada mensual a Buenos Aires, su ciudad natal, a la que adora y ama con todo su corazón, según remarcó.

Maitena remarcó que si bien con el paso del tiempo ha perdido "la juventud física", aún conserva la "del alma" y se siente "de catorce años".

Con los años, dijo, ha conseguido decir las cosas con mayor franqueza y, como las "viejas" de sus historietas, quienes dicen las "peores cosas...las políticamente incorrectas", se ha vuelto "inimputable" y se siente "cómoda", aunque no le guste envejecer.

Desde esa madurez o desfachatez, Maitena promete elaborar un manual que tiene "medio escrito y medio dibujado" y explorar "otros registros", sin la presencia del alcohol o los cigarrillos, que ha abandonado desde la operación que la dejó "temporalmente muda".

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