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Manuela da Silveira: "Tengo que controlar al crítico interno que me dice '¿Qué hace esta nena ahí?'"

La actriz estrena hoy en el Notariado la exitosísima pieza francesa Le Prénom, su primer rol en un elenco

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03 de agosto de 2018 a las 05:00

En la noche de hoy decenas de personas bajarán las escaleras del teatro del Notariado, pasarán las pesadas puertas que separan el hall de la sala, se quitarán los abrigos, se acomodarán en los asientos y esperarán con –más o menos– expectativa que los actores hagan lo suyo.

Detrás del escenario, Ignacio Cardozo, Jorge Esmoris, Gabriela Iribarren y Franklin Rodríguez escucharán el bullicio de las conversaciones, alguna que otra risotada, los celulares que todavía suenan. Para ellos será una situación conocida. Para Manuela da Silveira no tanto.

Da Silveira tiene pantalla y, también, escenario. Lleva años parándose frente a cientos de personas en teatros enormes como, por ejemplo, el del Movie. En 2017 se enfrentó sola a la inmensidad del Auditorio Adela Reta para dar una charla Ted. Da Silveira –36 años, comediante, comunicadora, actriz en constante formación, profesora de yoga– sabe lo que hace, entiende de esa energía de la escena y la controla. El detalle en este agosto de 2018 es que, por primera vez, se integra a un elenco. La mayoría de las veces que da Silveira hizo teatro fue en formato unipersonal/stand up o, excepcionalmente, con amigas colegas como Angie Oña y Emilia Díaz en Las tres gracias, una pieza que crearon de forma colectiva. Teatro –lo que se entiende más universalmente como teatro– no.

Por eso el estreno de Le Prénom –la exitosa pieza francesa que además tiene una adaptación al cine e incontables representaciones en el mundo– es relevante. Y porque, es muy probable, que sus repetidos viajes a Buenos Aires para formarse junto a Augusto Fernandes e Inés Estévez, sus lecturas constantes y su búsqueda de referencias actorales den sus frutos ahora cuando en el escenario del Teatro del Notariado suene el timbre y Manuela da Silveira aparezca.

Cuando en verano Mario Morgan llegó al programa Desayunos informales de Teledoce para acompañar al actor y comediante Martín Bossi y en una tanda le dijo a da Silveira que quería sumarla al elenco ella no le creyó. Técnicas de autopreservación, dirán algunos.

"Para mí el siguiente paso en mi carrera era eso: estar en un elenco, aprender del elenco, trabajar con un director un texto determinado, soltar el control, confiar en todo eso y en mí. Entonces después me puse a preguntar si me lo había dicho en serio o si había sido solo al pasar. Así que a las dos semanas le mandé un mensaje a Mario que decía: 'Me gustó mucho lo que me dijiste. Estoy a la orden'. Y él me contestó: 'Buenísimo'", recuerda da Silveira.

Desde febrero tiene en sus manos el texto que escribieron los dramaturgos Matthieu Delaporte y Alexandre De La Patelliere. También desde febrero sabe que va a interpretar a Ana, la pareja de Vicente (Rodríguez) y madre de un futuro bebé que llevará un nombre inaceptable para la típica familia francesa burguesa, judía e intelectual. Y eso es solo el nudo inicial y la chispa que se enciende en un acontecimiento que empieza como una simple cena familiar.

Da Silveira lo cuenta con voz sonriente, mirada chispeante. Dice, entre orgullosa y respetuosa, que su papel en Argentina lo hacía Mercedes Funes; que la obra la vio junto a su madre cuando vino a Montevideo hace unos años; que se vio tentada varias veces a ver la película, que tal vez lo haga después de que Ana se encuentre con el público; que se sabe de memoria el texto de principio a fin y que lo lee absolutamente todos los días.

Elenco de Le Prenom con Franklin Rodríguez
Franklin Rodríguez, Jorge Esmoris, Gabriela Iribarren, Ignacio Cardozo y Manuela da Silveira protagonizan <i>Le Prénom</i>.
Franklin Rodríguez, Jorge Esmoris, Gabriela Iribarren, Ignacio Cardozo y Manuela da Silveira protagonizan Le Prénom.

¿Cómo fueron sus primeros encuentros con la pieza?
Hasta que no empecé a ensayar no me lo creí. Más allá de que tenga ganas y haya estudiado y tenga cierto fogueo de escenario soy una analfabeta total en lo que tiene que ver con la lectura de texto. Que, en este caso, es una joya. En las primeras veces que lo leía me costaba mucho, por ejemplo, pararle el carro a Esmoris. Volvía toda transpirada a mi casa, pensando: "Si no sirvo para esto, Mario (Morgan, director de la obra) me lo dirá". De a poquito fui asimilando lo que me iba diciendo de modular, de plantarme. Porque Ana es un personaje que no vacila, trabaja negociando con coreanos, es la mujer de Vicente, la madre del bebé del nombre en cuestión. Entonces llega a la cena tarde y con cero cumplido. Hay un único momento en que Ana se ablanda un poco, ella es un personaje que está bastante alejado de lo que yo soy o de lo que construí desde los 14 años para sobrevivir.

¿De dónde se agarró, qué herramientas tomó para un proceso hasta ahora desconocido en su carrera?
La obra la sigo leyendo. Todos los días. También escribo, tengo un cuadernito donde escribí mucho sobre cómo se sentía ella con respecto a los otros personajes, cómo la vería la gente a ella. Ana tiene parlamentos que son muy poco gratos, entonces tengo que hacer el ejercicio de no juzgarla. Hay que aprender a leerla, no tiene momentos que decís: "Qué graciosa". También vi cosas que me podían servir como una película francesa en Netflix donde la protagonista es una ejecutiva de moda, también Desayuno en Tiffany's, películas que tenían una conexión. Charlo mucho con Gabriela, por ejemplo. En el medio también hablo con Angie y le hago preguntas como: "¿Qué es esto de actuar?". A cualquiera que esté por estrenar una obra y tenga una amiga o amigo actor le diría que se siente a repasar el texto. Con Victoria Césperes hicimos un análisis del texto. Lo íbamos viendo parlamento por parlamento. Tengo unos tacos altísimos que me colocan en el personaje porque yo no soy nada de usar taco. Nicolás Furtado dijo una vez que hay que tratar de estar un poco incómodo. Me costó mucho a nivel de tiempos este proceso. Creo que nunca había ensayado con esta carga de trabajo diario, se le suman La Columna de la Gente de noche y Panyaro.

Hace unos años tuvo que hacer un paréntesis en su vida de comediante porque estaba muy exigida. ¿Cómo hace ahora?
Soy mucho más marcial en decirle que no a compromisos o a eventos. Antes, como estaba en plena época de formación, daba lo mismo ir a un bautismo o a hacer stand up. Obvio que no era lo mismo pero no medía. Hoy ya sé que hay cosas que no son para mí entonces no las hago y no me estreso. Pero lo fui aprendiendo. Entendí que había actividades que, por ejemplo, me erosionaban el monólogo. Me pasaba que me contrataran para hacer un sorteo en una chacra y la gente no lo disfrutaba, ya volvía con esa carga al escenario. Ahora estoy mucho más ordenada aunque me resulta muy raro decir que no, pero entiendo que no pasa nada.

Y el asunto estreno, ¿cómo lo vive?
Hay veces que me viene la ansiedad. Después me doy cuenta de que hay cosas que tengo que vivir, que hay derechos de piso que también tengo que pagar. Y también controlar al crítico interno que me hace pensar que va a haber gente diciendo: "¿Qué hace esta nena ahí?". Siempre hay un subtexto ahí. Va a haber un momento en el que puede llegar a confluir el prejuicio hacia el personaje y hacia mí.

¿Cómo vivió todo el episodio de Franklin Rodríguez, El Galpón y el comunicado de SUA?
Creo que todo el mundo tiene derecho a dar su opinión. Creo que nadie tiene derecho a decirme con qué actor o actriz puedo o no trabajar. Cada uno tiene la libertad de elegir con quién actuar y dónde hacerlo. Al venir de la televisión me siento bastante ajena a las distintas agrupaciones o núcleos del ámbito teatral. Solía sentirlo como una desventaja pero con el correr de los días he comenzado a valorar ese lugar. Creo en la libertad de expresión y en defender el humor. Está bueno que haya distintas opiniones. Y que haya discusiones y desacuerdos. Pero No podemos perder el humor. El humor es fundamental para hacer una comedia tan maravillosa como la que estrenaremos este viernes.

Funciones de Le Prénom

Viernes y sábados a las 21 horas y domingos a las 20 horas
Durante el mes de agosto los sábados hay doble función a las 23; lunes precios bonificados a las 21 horas.

Las localidades generales salen $ 550. Hay distintos tipos de bonificaciones.

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