Más hechizante que el crepúsculo
"Hermosas criaturas" se opone a la saga más exitosa con mejores personajes
El marketing de Hermosas criaturas se orienta hacia el público que la saga de Crepúsculo dejó cautivo. Esos adolescentes que, conquistados por la historia de amor entre Bella y Edward, lograron que la saga vendiera más de 100 millones de copias e hicieron de sus películas unas de las más exitosas del cine.
Es a ellos a quienes apunta esta nueva tetralogía de las estadounidenses Kami García y Margaret Stohl. Y aquí el elemento sobrenatural no son seres fantásticos con atractivos físicos, sino que es la vieja y conocida magia. Pero cuenta con factores a favor: personajes más profundos con intereses ambiciosos, más allá de enamorarse.
La historia que conocemos es a través de los ojos enamorados de Ethan Wate, un joven pueblerino que quiere a toda costa salir de Gatlin. Desde antes de comenzar las clases, Ethan tiene sueños extraños, de los cuales solo se acuerda de porciones. Pero levantarse aturdido, con las sábanas cubiertas de lodo no es normal.
Todo cobra mayor sentido cuando Lena Duchannes aparece. Pero rápidamente se transforma en una paria. En un pueblo chico el infierno es grande, y un apellido condena el estrato del rígido orden social de las secundarias. Duchannes de por sí no les dice nada a los estudiantes, pero sí conocen a su tío, Macon Ravenwood. O el Viejo Ravenwood para los más confianzudos.
A Ravenwood nadie lo ha visto en los últimos 20 años, pero los rumores abundan. Que está loco, que es un ermitaño, y más. Que él sea el tío de Lena es una sentencia social, peor a que apenas se peine y use siempre los mismos championes y un collar repleto de baratijas rarísimas. Tampoco ayuda que Lena no sepa manejar sus impulsivos poderes. Sí, en algo tienen razón las habladurías de las porristas y sus madres entrometidas: los Ravenwoods y los Duchannes son magos, o como corrigen, “casters”. Un término que deriva del verbo en inglés “cast”. “Cast a spell” es, precisamente, hechizar.
Pero hay secretos que esconden las familias de Ethan y Lena. Secretos peores que ser discriminado en el liceo y que al descubrirse, definirán los siguientes capítulos de la saga.
Hermosas criaturas afirma ser “más intensa, original y adictiva que Crepúsculo”. Y tal vez lo sea. Si en uno la heroína se sume en una profunda depresión porque su amado vampiro supuestamente no la ama más, en el otro la protagonista decide ir precisamente en contra de su destino y lo que los adultos dicen.
Esta es una novela que lejos de hacer que el amor defina a un personaje, es la búsqueda de definirse a sí mismo y la ambición de querer una vida mejor lo que lleva adelante la trama. Y eso de por sí es bastante diferente.