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El ministro de Ganadería, Tabaré Aguerre, presentó el martes pasado en la Asociación Nacional de Productores de Leche (ANPL) el proyecto de ley destinado a la implementación de Fideicomisos Financieros para el Incentivo de la Producción Lechera (FFIP).

Previamente, en el discurso de cierre de la Expo Prado, el ministro recordó que la lechería ha sido en los últimos años “el sector más dinámico de la economía” y que “hace cinco años ya era competitiva y exportaba el 50% de la producción” y en ese período “aumentó 49,8% el volumen de producción leche y haber aumentado una hectárea ni una vaca”.

Ese fenómeno, como bien lo reseñó Aguerre, se debió a la incorporación de tecnología, al incremento de la comida que se da a las vacas y en el manejo, apoyado en la buena genética que ya tenía. En el proyecto de ley también se recuerda la lechería “ocupa una persona cada 50 hectáreas y más del 80% de los productores vive en el predio”.

Además, “la industria agrega cerca del 50% de valor sobre la materia prima” y cuenta “con un importante sector de servicios nacionales apoyando la producción. El empleo directo generado en la fase primaria ocupa cerca de 20 mil personas y la secundaria entorno a 3.500”. Hay mucho para hacer en un sector que debe ser estratégico para el país.

La iniciativa largamente soñada por el ministro Aguerre es una herramienta más porque la tierra –en especial por su alto costo de renta– es una limitante. El camino de dar más comida se está transitando. Y ambos factores llevarán a tener más vacas para ordeñar.

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