La decisión del Tribunal Supremo de California de aprobar el matrimonio homosexual ha reabierto un debate sensible en EE.UU. que puede tener un gran impacto en las elecciones de este año, como ocurrió en las presidenciales de 2004.
La decisión del Tribunal Supremo de California de aprobar el matrimonio homosexual ha reabierto un debate sensible en EE.UU. que puede tener un gran impacto en las elecciones de este año, como ocurrió en las presidenciales de 2004.
La unión entre parejas del mismo sexo fue uno de los temas clave en la campaña de 2004 y un gran número de estrategas demócratas vinculó entonces el voto masivo de la derecha religiosa propiciado por la polémica gay con la derrota del demócrata John Kerry.
La más notable es el deterioro de la situación económica, lo que ha hecho que las preocupaciones de los votantes se concentren este año en todo lo que afecta a sus bolsillos.
Además, los últimos sondeos realizados sobre el tema indican que, aunque todavía impopular, el rechazo hacia el matrimonio gay ha disminuido.
Sea como sea, nadie cuestiona que el asunto es controvertido.
De aprobarse un cambio de la Carta Magna, todas las decisiones judiciales anteriores quedarían anuladas.
Pero Richard Parker, profesor de la Universidad de Harvard, dice que, en contra de lo que pueda parecer, no está claro que un escenario de ese tipo beneficie automáticamente al candidato republicano John McCain.
La complicación no acaba ahí: McCain se opone al matrimonio gay pero ha dicho abiertamente que se opone a una enmienda constitucional a nivel federal para prohibirlo, lo que lo coloca en una posición delicada con el ala más conservadora del partido.
El senador Barack Obama, favorito a hacerse con la candidatura presidencial demócrata, dice que aunque a nivel personal cree que el matrimonio debe de ser entre un hombre y una mujer respalda una ley federal sobre uniones civiles, que conferiría a las parejas gay muchos de los derechos, aunque no todos, de los que disfrutan los matrimonios tradicionales.
Según el diario The Wall Street Journal, los hispanos serán junto con los jóvenes, la clase obrera blanca y los habitantes de las zonas rurales y las pequeñas ciudades estadounidenses decisivos en las elecciones generales del 4 de noviembre.
Hillary Clinton, que compite en un cada vez más distante segundo plano por la candidatura presidencial demócrata, también respalda las uniones civiles, aunque cree que son los estados los que deberían de decidir sobre el matrimonio gay.
(EFE)