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Maximiliano Pereira aguarda con expectativa la pena que le aplicará la FIFA por la roja directa que recibió ante Costa Rica y prende velas en el hotel de la celeste para que no lo suspendan por dos encuentros.

El jugador pegó una dura patada sobre el cierre del partido y las dudas ganaron el entorno de la celeste en torno a la sanción.

La delegación de Uruguay no apeló la sanción automática por considerar que la acción fue evidente.

La Asociación Uruguaya de Fútbol deberá abonar 7.500 dólares por la roja que le mostraron a Maxi Pereira.

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