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Buena parte del crecimiento del consumo de los uruguayos durante el primer trimestre no alimentó la demanda doméstica sino que fue a parar fuera del país, alentado por el creciente poder de compra de los uruguayos fuera de fronteras. Eso implica que, por más que el consumo sigue creciendo por encima de la actividad en su conjunto, ese aumento esconde una fuerte desaceleración del gasto de los hogares dentro de su propia economía, uno de los principales motores del crecimiento y de la inflación.

Según los datos difundidos el viernes por el Banco Central (BCU), el consumo de los uruguayos registró un crecimiento de 4,8% durante el primer trimestre del año, en comparación con igual período de 2012. Si bien el dato representa una desaceleración respecto a la expansión registrada en el último cuarto del año pasado, cuando el consumo crecía a una tasa de 7,1%, la expansión del gasto de los hogares todavía se mantiene a un ritmo mayor que el de la economía en su conjunto, de 3,7%.

Sin embargo, según las estimaciones publicadas ayer por la Unidad de Análisis Económico de El Observador en su suplemento web Monitor Económico, si no se tiene en cuenta el gasto que los hogares uruguayos realizan fuera del país, el consumo del sector privado habría crecido 3,7% en el primer trimestre del año, en línea con la expansión de la economía en su conjunto. Esto es, 1,2 puntos de crecimiento del consumo –casi la cuarta parte de la expansión–, se debió al gasto realizado por los uruguayos fuera de fronteras.

Eso implica una interrupción de la tendencia iniciada en el primer trimestre de 2009, cuando el consumo de los uruguayos en su propio país creció sin interrupciones a tasas mayores que la economía en su conjunto–y siempre por encima del actual 3,7%–. La expansión del consumo por encima de la actividad, junto con el buen desempeño de las inversiones, compensaron en los últimos tiempos el menor crecimiento del sector externo, al costo de una mayor aceleración de la suba de precios.

El gasto de los uruguayos fuera del país pasó de US$ 210 millones en el primer trimestre de 2012 a US$ 343,4 millones en igual período de este año, según datos del Ministerio de Turismo. Medido en pesos uruguayos de 2005 –la unidad monetaria en la cual se evalúan las Cuentas Nacionales en términos reales–, el aumento fue de 49,7%.

Capacidad de consumo

Para los uruguayos, en el primer trimestre del año no solo era un buen negocio vacacionar fuera del país, sino también cruzar la frontera para realizar sus compras de bienes durables. Según el Índice de Capacidad de Consumo de los Uruguayos en el Exterior de El Observador (ICCU-EO), en el período enero-marzo el poder de compra de los hogares en los destinos de referencia, aumentó 25,2%.

Ese incremento fue mucho mayor que el de la capacidad de consumo dentro del país, que aumentó 2,9%. El crecimiento más importante se dio en Argentina, donde los uruguayos pudieron comprar en el primer trimestre del año 32,2% más bienes y servicios que en igual período del año anterior. En Brasil, el incremento fue de 20,3%.

El fuerte aumento de la capacidad de consumo fuera del país no se limitó al primer trimestre del año. Según el indicador elaborado por la Unidad de Análisis Económico de El Observador, el poder de compra de los uruguayos en el exterior alcanzó en abril un máximo de crecimiento en 12 meses de 30,3%, debido a la escalada del dólar paralelo en Argentina.

El indicador considera el aumento del salario de los hogares y evalúa los precios de los distintos destinos a los que concurren los uruguayos fuera del país, medidos en pesos. El tipo de cambio que considera es aquel al cual acceden los uruguayos en la ventanilla de los cambios locales.

En abril, los uruguayos podían acceder con sus ingresos a 40% más bienes y servicios en Argentina que en igual mes de 2012, mientras que en Uruguay el aumento fue de apenas 2,9%. En el resto de los destinos relevantes también tuvo lugar un incremento del poder de compra. En Brasil, la capacidad de consumo de los uruguayos creció 17,8% en los últimos 12 meses relevados, mientras que en Estados Unidos creció 15,6%; y en Europa, 9,4% en promedio.

Inflación

La fuerte desaceleración del consumo realizado dentro del país es uno de los componentes detrás de la reciente desaceleración inflacionaria.

Las presiones domésticas se hacían sentir sobre los precios no transables –los bienes y servicios de la canasta de consumo cuyos precios no se fijan en el mercado internacional y por lo tanto, dependen solo de factores internos–.

En febrero de este año, los bienes y servicios no transables aumentaban de precio a una tasa de 10,3% y explicaban 5,2 puntos porcentuales de una inflación de 8,9% interanual. Dos meses después, su aumento se desaceleró a 9,8%, en parte por la menor presión generada por un crecimiento del consumo interno en línea con la actividad general. La inflación no transable forma parte del núcleo duro de los precios y es, de los distintos componentes de la inflación, el más difícil de moderar.

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