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Contrario al planteo de economistas y gremiales, el gobierno entiende que el gasto público no tiene incidencia significativa sobre la inflación. Pero además, sostiene que una reducción del gasto afectaría “severamente” los indicadores de pobreza y desigualdad, y haría “retroceder en lo que ha avanzado el país” en materia de bienestar social.

Así lo dijo ayer el director de la Asesoría Macroeconómica del Ministerio de Economía (MEF), Andrés Masoller, durante su exposición en una conferencia organizada por la Asociación de Dirigentes de Marketing (ADM).

Los cálculos presentados por Masoller muestran que un recorte de US$ 500 millones en el gasto público (3,3% del total), reducirían apenas 0,17 puntos porcentuales la dinámica inflacionaria. Sin embargo, el análisis solo considera qué pasaría con la inflación ante una reducción de 1% de la demanda agregada –es decir, de la totalidad de sus componentes del Producto Bruto Interno (PIB)– y no un recorte focalizado del gasto público o de alguno de sus componentes.

Más allá de reconocer que las estimaciones “pueden ser mejoradas”, el jerarca evaluó que resulta un alivio moderado en comparación con el alto costo que trae aparejado. Según sostuvo, si en 2011 no se hubiera transferido ingresos a las poblaciones vulnerables, el porcentaje de uruguayos pobres habría aumentado de 13,7% a 16,8%, y de 0,5% a 1,9% la indigencia. Esos cálculos fueron realizados tomando como premisa una eliminación completa de la totalidad de transferencias estatales y no con un recorte general del gasto público de
US$ 500 millones, como en las proyecciones de impacto inflacionario mencionadas.

Por otra parte, si bien en la Rendición de Cuentas el gobierno proyectó un déficit fiscal de 1,7% del PIB para el cierre de este año, la presentación de Masoller manejó una previsión de 2,2%. Sobre ese aspecto, comparó a Uruguay con países de la región. “Estamos mucho mejor que Brasil e, incluso, que Chile”, dijo.

Afuera el IMESI

Por otra parte, el jerarca confirmó la quita del IMESI a los productos de cuidado personal –aunque no mencionó cuántos serán ni especificó cuáles– y sostuvo que la semana que viene resolverá si se rebajan los combustibles de ANCAP como contribución a combatir la inflación, que hoy se encuentra en 9,11% en el año móvil. “Aún está en estudio. Se están evaluando los parámetros que presenta la empresa, a partir de ahí se decidirá”.

Para ese momento también habrá una postura respecto a la probable postergación del aumento de UTE, previsto para febrero.

El ente energético ajustó este año dos veces su tarifa, una en febrero como todos los años y otra suba no prevista en setiembre como consecuencia del sobrecosto energético por las bajas lluvias.

En paralelo, Masoller reivindicó ayer la importancia del acuerdo con los supermercados y la Cámara de Industrias del Uruguay(CIU) por la rebaja de más 200 artículos y el congelamiento de precios del resto hasta fin de año.

El jerarca sostuvo que la aceleración inflacionaria desde julio se debe en gran parte al incremento de los precios de los alimentos, sobre todo de las frutas y verduras, de la carne y el pollo, y de los productos panificados.

La situación actual “nos lleva a ser optimistas, la demanda interna se está desacelerando; además, las importaciones de consumo crecen a mucho menos ritmo. Las presiones inflacionarias por el lado de la demanda están disminuyendo y los créditos al consumo se están achicando”, dijo el jerarca del MEF.

‘Grado de aburrimiento’

En el encuentro de ADM, titulado “¿Hacia dónde va la economía?”, también hablaron el exministro de Economía y ex senador, Ignacio de Posadas, y el presidente de la Bolsa de Valores de Montevideo, Pablo Montaldo.

De Posadas dijo que en términos económicos el país vive un “razonable grado de aburrimiento”, lo que es “una buena noticia para Economía”. Agregó que Uruguay atraviesa “un crecimiento moderado” pero que existen señales de preocupación, con la “expansión del gasto” público y “un problema serio de inflación”. Además, criticó al gobierno por brindar señales “confusas” e “imprecisas”.

Montaldo enfocó su discurso en un análisis sobre la productividad y la equidad en los ingresos y sobre su incidencia en el desarrollo de un país. Mostró números –recogidos por el Foro Económico Mundial– que muestran que Uruguay se encuentra bien posicionado dentro de la región, pero muy lejos de los registros mostrados por las naciones desarrolladas.

“En el mercado de trabajo estamos mal evaluados”, dijo el presidente de la Bolsa de Valores.

Para crecer, aseveró, se necesitan “sociedades abiertas” y “optimistas”, y que apunten a la “innovación tecnológica”.

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