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México, cuyas relaciones con Cuba atraviesan el peor momento tras décadas de amistad, dijo el jueves que no planea romper sus relaciones con la isla caribeña de gobierno comunista, a pesar de una guerra de declaraciones y el retiro de los respectivos embajadores.

La conferencia de prensa fue en respuesta a una ofrecida el miércoles por el ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Felipe Pérez Roque.

El detonante directo de la crisis fue la declaración hecha el sábado por el presidente de Cuba, Fidel Castro, cuando dijo que el voto mexicano a favor de una condena a Cuba en la Comisión de Derechos Humanos de la ONU había reducido a "cenizas" el prestigio de la política exterior de México.

Pérez Roque dijo que el empresario mexicano Carlos Ahumada, detenido en el país antillano y deportado recientemente a México, declaró que negoció con altos cargos del gobierno de Vicente Fox la entrega de unos vídeos que mermaron la popularidad del alcalde de la Ciudad de México, considerado favorito para suceder a Fox.

El alcalde izquierdista opinó que el llamado "videoescándalo" fue fraguado por el gobierno de Fox como parte de un complot para opacarlo políticamente.

Sin embargo, Ahumada, detenido en Cuba el 30 de marzo y deportado la semana pasada a México, donde es investigado por fraude por las autoridades capitalinas, no mencionó en el vídeo con quién o quiénes negoció.

(Reuters)

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