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Graciela, una indigente de 59 años que fue entrevistada por El Observador, se acercó a la redacción en la tarde de ayer para denunciar que una cuadrilla del Mides la internó forzosamente en el Hospital Vilardebó. Se dirigía a la “casa de una enfermera amiga” que le ofreció cobijo días antes en el Hospital Maciel. Según dijo, ayer a la una de la mañana se encontraba caminando por 18 de Julio, a la altura de Martín C. Martínez, cuando una camioneta policial se detuvo a su lado.

“Se me acercaron cuatro policías y una señora con una orden del Mides , que decía que me tenía que ir a un refugio. Yo me negué y les dije que solo aceptaba que me llevaran si era con una orden del juez. ¿Qué derecho tienen para llevarme sin darme explicaciones, y sin decirme a dónde?”, dijo.

“Los policías me agarraron, me lastimaron, y me metieron dentro de la camioneta”, agregó.

“Después dieron vueltas por todos lados. Como de noche no veo nada, no te sé decir por dónde. Del ojo izquierdo no veo nada, y del derecho veo muy poco”, indicó.

Durante la entrevista publicada ayer por El Observador, Graciela manifestó que le faltaba “una vista”.

Recién cuando bajaron de la camioneta se dio cuenta de que estaba en el Vilardebó.

Ella dice que un “hombre grandote” le dijo que no se hiciera la viva o la pinchaban.

A las cuatro de la mañana –cuenta–, un abogado y una asistente social fueron a verla. No supo explicar qué fue lo que le comentaron, pero pudo salir recién ayer a la una de la tarde.
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