Mides rearma sus piezas a un año de gobierno y Bartol busca asumir mayor protagonismo
El ministro recibió un espaldarazo del presidente para avanzar en su agenda, meses después de que le pidiera que volviera "el Pablo de la campaña"
Luis Lacalle Pou le llamaba cucos. El Frente Amplio, incertidumbre. Si el cambio de signo político tras quince años de gobiernos de izquierda generaba una natural expectativa de cuánto cambiarían las cosas, en pocos lugares esa incógnita era tan acentuada –y comentada– como en el Ministerio de Desarrollo Social (Mides).
La secretaría de Estado creada durante la primera presidencia de Tabaré Vázquez había sido blanco de críticas y denuncias, en especial provenientes del Partido Nacional, y la coalición liderada por Lacalle Pou se impuso en las urnas con la promesa de llevar orden al organismo e implementar una reforma profunda a la concepción de las políticas sociales.
A casi un año de iniciado su periplo, el primer Mides blanco –al que Lacalle Pou priorizó a la hora de distribuir los cargos de gobierno– reordena sus piezas y sus prioridades.
Camilo dos Santos
Cuando pasan raya, en el gobierno reivindican la puesta en marcha de una reestructura administrativa, la culminación de las primeras auditorías, el cambio de orientación de algunas políticas y lo que consideran una “mejora en la gestión”.
Pero, por otra parte, no dejan de reconocer que el camino –condicionado también por la pandemia– no estuvo exento de traspiés, diferencias de enfoques en la cúpula del ministerio y dificultades para alcanzar resultados en los plazos esperados. Por eso, en el oficialismo no extraña que en el ministerio haya algunos “ajustes de perillas”.
En ese contexto, la salida anunciada esta semana del director general de Secretaría, Nicolás Martinelli –a quien el presidente pidió como asesor directo en Torre Ejecutiva– es vista en el oficialismo como el cierre de una primera etapa del nuevo Mides.
Si bien ya antes de asumir Martinelli había comentado a dirigentes nacionalistas que su tarea en el ministerio sería durante un tiempo acotado –y que estaría dedicada al armado de una nueva estructura y el liderazgo de las auditorías–, su pasaje a la órbita de Presidencia también renueva los aires en el ministerio liderado por Pablo Bartol, que busca asumir un mayor protagonismo y afianzarse en su rol de conductor de las políticas sociales del Poder Ejecutivo.
En el gobierno observan que a Bartol –un hombre hasta hace no mucho ajeno a la gestión pública– le costó aclimatarse a las lógicas de la política y el Estado, pero fuentes del oficialismo señalaron que el jerarca recibió recientemente varias “muestras de apoyo” por parte del presidente ante definiciones concretas dentro del ministerio.
Las fuentes señalaron que a mediados de 2020 el presidente le llegó a pedir que volviera “el Pablo de la campaña”, y que en los últimos meses Bartol “sintió el respaldo político” del mandatario para afrontar la gestión con una “mayor espalda”. A esas señales desde Torre Ejecutiva le siguió una mayor presencia de Bartol tanto en medios de comunicación como en barrios de Montevideo y el interior.
El ministro, que prometió cumplir este año con su compromiso de mudar su oficina a Casavalle, dedicó las últimas semanas a repartir canastas, visitar las direcciones departamentales del Mides y pretende acompasar las medidas de emergencia por la pandemia con otras de más “largo plazo” que ataquen de raíz las situaciones de vulnerabilidad.
En paralelo, el subsecretario Armando Castaingdebat se encuentra de gira por varios departamentos para cerrar convenios con intendencias y la Oficina de Planeamiento y Presupuesto (OPP) que permitan articular la asistencia social con los gobiernos locales. Uno de los asuntos en los que trabaja Castaingdebat es en la ampliación del programa Uruguay Trabaja.
Mientras tanto, en las últimas horas hubo avances en las conversaciones para definir al sucesor de Martinelli en la dirección de Secretaría. Hasta este viernes por la noche se manejaban tres nombres, entre ellos el de una abogada vinculada a la lista 404.