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Era imposible que Hollywood se perdiera la oportunidad de sacar su propio rédito de la trilogía Millennium creada por el escritor sueco Stieg Larsson, aún cuando la adaptación sueca al cine hubiera tenido un alto nivel de aceptación tanto a nivel del público como de la crítica. Básicamente, esta podría ser la única justificación para el nuevo film de David Fincher, que aunque en materia de ritmo y fotografía supera a su antecesor sueco, no ofrece nada lo suficientemente impactante como para obligar al espectador a regresar a las butacas de la gran pantalla.

No obstante, Fincher le da al relato una espectacularidad que no tenía en la versión sueca, mucho más modesta en sus medios y recursos, con un gran cuidado de los efectos sonoros y con un gran dinamismo en el montaje, que logran hacer breves las casi dos horas y cuarenta minutos que dura la película.

Simultáneamente se percibe la mano del reputado guionista Steven Zailian (La lista de Schindler, Pandillas de Nueva York) que estuvo a cargo de la adaptación de la novela original. Para sorpresa, el libreto americano es más cercano al libro en algunas partes claves de la historia, como en la escena final que parece preparar mejor el terreno para una segunda película. También en la recreación de algunos escenarios en los que transcurre la acción.

Una de las variaciones más llamativas de Fincher, puede encontrarse en los créditos iniciales cuando incluye un oscuro videoclip, musicalizado con una versión de Immigrant song, de Led Zeppelin a cargo de Trent Reznor, Atticus Ross y Karen

En la nueva versión estadounidense Daniel Craig (el último rostro de James Bond) y Rooney Mara (la joven actriz de Red Social) son los encargados de encarnar al periodista Mikael Blomkvist y a la conflictiva hacker Lisbeth Salander. Ambos debieron superar el desafío de enfrentarse a las sombras de los personajes suecos, fundamentalmente teniendo en cuenta el escaso tiempo que transcurrió entre la película original y la remake. El resultado puede juzgarse como positivo; ambos logran hacer suyos los personajes aunque sin despegarse demasiado de las interpretaciones realizadas antes por Michael Nyqvist y Noomi Rapace.

Es posible que quienes disfrutaron de la decisión del director sueco Niels Arden Oplev de centrarse más en el personaje femenino, extrañen algunos de los matices logrados por Rapace. En la versión de Fincher, periodista y hacker tienen el mismo protagonismo en la pantalla.

En líneas generales, tanto el argumento del film estadounidense como el del sueco se mantienen fiel al manejado en la primer novela de la saga.

En La Chica del Dragón Tatuado, el periodista Mikael Blomkvist, tras perder parte de su credibilidad, acepta le encargo de un poderoso empresario retirado de investigar la desaparición de su nieta 40 años atrás. Superado por el enigma recibe la ayuda de una extraña joven, complicada pero brillante que lo ayudará a resolver el caso.

Mientras se acerca el estreno local de la nueva versión de Fincher, es casi inevitable escuchar la pregunta entre fanáticos: ¿Cuál es mejor original o remake?

Pues bien, para ellos la respuesta nunca será categórica , entre otras cosas porque no hay grandes diferencias entre una y otra. En este sentido, la nueva adaptación solo parecería provechosa para un público estadounidense poco habituado a leer subtítulos y no tanto para el de estas latitudes. De cualquier manera, los adictos a la espectacularidad sentirán que valió la pena volver a pagar la entrada.
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