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El intercambio reciente de tuits entre el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el líder de Corea del Norte, Kim Jong- un, sobre el poder de sus respectivos botones nucleares, no solo sirvió como excusa para reavivar la tensión entre ambos países respecto a su armamento atómico.

Además de generar preocupación en el mundo ante la eventualidad de un enfrentamiento de insospechadas consecuencias, ambos adjudicaron un protagonismo inusual al mentado botón.

Y aunque ya en el pasado algunos líderes estadounidenses habían hecho alusión al dispositivo, en los hechos este no existe como tal.

El "botón" de EEUU

En el caso específico de Estados Unidos, no es precisamente un botón el que permite al presidente activar el armamento nuclear. Cada vez que el presidente va a cualquier lugar, un grupo de asesores militares lleva un maletín.

"El botón nuclear siempre está en mi mesa. No es chantaje, sino la realidad". (Kim Jong-un, líder de Corea del Norte) Se trata de una valija con un peso aproximado de unos 20 kilos, conocida como "nuclear football".
El expresidente demócrata, Barack Obama, también viajaba con la misteriosa maleta a cada lugar al que se desplazara.

Una valija

La valija contiene un manual de instrucciones sobre cómo concretar un ataque nuclear.

Esa guía consta de una nómina de lugares que pueden constituirse en blancos potenciales del casi millar de armas nucleares que componen el arsenal estadounidense.

"¿Podrá alguien de ese debilitado y famélico régimen informarle que mi botón funciona" (Donald Trump, presidente de EEUU) En la valija también hay un transceptor de radio y verificadores de código, según un informe publicado por el diario argentino Clarín.

Para poder dar luz verde a un ataque nuclear, el presidente estadounidense debe autentificar su identidad a través de un código que siempre está en su poder.

Ese código, al que usualmente se describe como una tarjeta, es conocido como "the biscuit" ("la galletita)".

Misil Corea del Norte
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Para activar el código, es decir el paso previo para la puesta en marcha de un dispositivo nuclear, el presidente no necesita consultar con nadie, ya sea el Congreso o las fuerzas armadas.

No solo palabras

Antes de que Trump y Kim Jong-un aludieran al "botón" nuclear, el expresidente estadounidense, Lyndon B.Johnson había señalado en 1964 que un líder mundial "debe hacer cualquier cosa que sea honorable para evitar apretar ese gatillo y aplastar ese botín que hará explotar al mundo".

Pero más acá en el tiempo, la exsecretaria de Estado y rival demócrata de Trump en las elecciones de 2016, Hillary Clinton, había sugerido que el presidente republicano "no debe poner su dedo en el botón, ni poner sus manos en nuestra economía".

La valija contiene un manual de instrucciones sobre cómo concretar un ataque nuclear. Esa guía consta de una nómina de lugares que pueden constituirse en blancos potenciales del casi millar de armas nucleares que componen el arsenal estadounidense. Pero esta vez fue precisamente el líder norcoreano el que abrió el fuego de la disputa verbal al afirmar al concluir 2017 que cuenta con un botón nuclear en su escritorio.

Fiel a su costumbre de utilizar dicha red social para comunicar sus estrategias de gobierno, Trump respondió que también cuenta con uno, aunque se trata de uno "más grande y poderoso".

Acercamiento

El intercambio entre ambos líderes coincidió a su vez con el restablecimiento de los contactos transfronterizos entre Corea del Norte y Corea del Sur, a través del denominado "teléfono rojo".

Ese mecanismo estaba fuera de circulación desde hace casi dos años y se restableció en Panmunjom, una ciudad fronteriza en la que fue firmado el armisticio de la guerra de Corea.

Yo también tengo un botón nuclear, que es mucho más grande y poderoso que el suyo" (Donald Trump, presidente de EEUU) Un funcionario del Ministerio de Unificación surcoreano aseguró que el contacto telefónico entre funcionarios de las dos Coreas duró aproximadamente 20 minutos.

De alguna manera, el hecho de que se hayan restablecido los contactos entre ambos países, separados por una frontera militarizada, supone –según analistas– una traba a la estrategia de Trump de aislar cada vez a la Corea comunista.

Por esa razón, el presidente estadounidense se mostró ciertamente escéptico sobre la reanudación del nexo entre ambos países .

"Tal vez sean buenas noticias, tal vez no. Veremos", afirmó.

Pero en mayo del año pasado, el actual presidente surcoreano, Moon Jae-In había tendido la mano a su homólogo del Norte.

Corea del Norte
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Desde su asunción, en mayo de 2017, el mandatario se había mostrado proclive al diálogo

Decadas de relaciones tormentosas

La historia del "teléfono rojo" entre las dos Coreas refleja décadas de relaciones tormentosas. Todas las comunicaciones se cortaron cuando estalló en 1950 la guerra que devastó Corea y selló la división.

Hubo que esperar a agosto de 1972 para que se instaurara entre el Norte y el Sur este dispositivo: se puso un teléfono y un fax en Panmunjom y desde entonces se han llevado a cabo ocasionales conversaciones.

Pero en 1976 el Norte decidió unilateralmente cortar la línea tras el "incidente del álamo" del 18 de agosto de aquel año, cuando soldados norcoreanos mataron a hachazos a dos oficiales estadounidenses que acompañaban a los obreros encargados de derribar el árbol, que obstaculizaba la visión en la línea divisoria.

Más adelante, el árbol fue finalmente cortado por tropas estadounidenses, ante la atenta mirada de militares norcoreanos, que esa vez no intervinieron.

En 2010, el Norte cortó de nuevo todas las comunicaciones cuando el Sur adoptó sanciones comerciales por el torpedeo de un submarino norcoreano contra una corbeta surcoreana.

La línea se restableció al año siguiente y se volvió a cortar en 2013.

Pionyang rompió una vez más todos los canales oficiales de comunicación en febrero de 2016. La línea se restableció al año siguiente y se había vuelto a cortar en 2013.
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