ver más

La elección interna del Movimiento de Participación Popular (MPP), que se realizará el próximo domingo 16 de junio, no solo definirá la correlación de fuerzas en el grupo que fundó el presidente José Mujica. El resto de los sectores del Frente Amplio (FA) también están atentos a lo que resulte de esos comicios a padrón abierto para tomar decisiones, ya que marcará el futuro de los alineamientos de cara a las elecciones de 2014. La nueva cabeza del grupo tendrá por delante decisiones importantes, tanto a nivel programático como electoral. Deberá delinear alianzas en una coyuntura política desafiante y definir las listas al Parlamento, ya sin Mujica como líder y con la sombra de Tabaré Vázquez. Por todo ello, será clave hacia dónde se vuelquen las fuerzas en la Dirección Nacional del MPP. Así lo admiten varios de los dirigentes del sector consultados por El Observador.

Públicamente, la mayoría de las figuras del MPP niegan o minimizan la puja interna. Sin embargo, son claras al menos dos líneas. Una más radical y dura, que responde al histórico dirigente tupamaro Julio Marenales, y que se compone básicamente de militantes de base. La otra, alineada al gobierno y a Mujica, que tiene como caras visibles a Lucía Topolansky, Eduardo Bonomi y Ernesto Agazzi.

Para el diputado Alejandro Sánchez no existen diferencias tan claras entre las dos líneas, aunque admite que cada una de las corrientes pone énfasis en el vaso medio lleno o medio vacío (ver recuadro). A juicio del edil Jorge Meroni la nueva dirección tendrá “mucho trabajo”, aunque más allá de las definiciones electorales que adopte, tendrá que seguir el camino “válido” del Espacio 609 y aprovechar como pueda el capital político de Mujica. El diputado Daniel Caggiani, en tanto, entiende que la futura dirección del sector tendrá un “desgaste importante”.

Entre otras cosas, el MPP tendrá que ver cómo administra las tensiones con Raúl Sendic. El titular de ANCAP tiene aspiraciones de liderar un bloque alternativo al astorismo y, además, cuenta con un apoyo muy especial de Mujica. Desde el año pasado, de hecho, hubo contactos informales con la lista 711 (que lidera Sendic) y otros grupos. Esos avances fueron a impulso del ala moderada del MPP, que encabeza Topolansky. El resto del sector, en cambio, no termina de digerir el hecho de asociarse con el hijo del fundador del MLN.

El Partido Comunista es, quizá, el aliado natural del MPP, y con él seguramente repita una alianza.

Otro ingrediente adicional es la moderación de la polarización. Antes, el sector de Mujica jugaba cómodo en un esquema de distancia con el bloque que se reúne en torno a Danilo Astori. Ahora, en cambio, aparece fuerte el Partido Socialista, el Frente Líber Seregni y, además, la Vertiente Artiguista avanza con otros grupos en la conformación de un movimiento al que denomina el “Frente Unido”, que pretenderá fortalecerse en esa unión y retener la fuga de votos que experimenta el sector de Mujica.

El reciente congreso del MPP aprobó definiciones generales, tanto en lo programático como en lo electoral. Sobre esto último aspiran a potenciar la política de amplitud que iniciaron con el Espacio 609, ese esquema que albergó además del MPP a grupos y figuras incluso de afuera del Frente Amplio. Ello siempre y cuando se compartan definiciones estratégicas, como las relacionadas al desarrollo productivo y la autogestión de las empresas.

Hoy, aunque mantiene una estructura robusta tanto en las bases como en el entramado del gobierno y el Frente Amplio, el grupo del presidente Mujica enfrenta nuevos desafíos existenciales. En mayo de 2012 el MPP experimentó la primera derrota electoral. Fue en la elección interna de la coalición de izquierdas, de la que resultó electa como presidenta la socialista Mónica Xavier. Tuvo un costo muy alto para el MPP tanto en el proceso previo como en el resultado de los comicios. Para empezar, el sector se negó a aceptar la sugerencia de Mujica de acompañar la candidatura de Enrique Rubio (Vertiente Artiguista), y en la búsqueda de a quién apoyar o presentar como postulante se generaron roces internos, que finalmente decantaron en una decisión que deseaban eludir, como fue la candidatura de Ernesto Agazzi. Hasta el año pasado, cada elección era un momento de crecimiento para el MPP.

Un grupo importante de dirigentes del MPP, además, no han ocultado su disconformidad con decisiones de Mujica. A lo largo de su gestión, el presidente removió figuras en lugares clave de la administración, desde la ministra Graciela Muslera hasta el expresidente de ASSE, Mario Córdoba.

Seguí leyendo