Naranjas, lechugas, tomates. Esos son algunos de los productos que los kelpers, habitantes de las Malvinas (Falkland, para los lugareños) no pueden consumir por lo que sienten como un “aislamiento” que cada vez se profundiza más. Pero también les faltan electrodomésticos y les resulta muy caro conseguir productos tecnológicos si los quieren traer desde Gran Bretaña.