Negociaciones en Siria ponen a Israel en una difícil encrucijada
El gobierno teme que si los rebeldes asumen, miles de yihadistas ataquen al país
Las negociaciones de Ginebra para poner fin al conflicto armado en Siria han abierto de nuevo el debate en círculos políticos y militares israelíes, que no acaban de decidir cuál de las opciones sería la mejor salida para Israel, si un régimen con Bachar el Asad o sin él.
La situación en Siria fue uno de los asuntos que Netanyahu trató en su última reunión con el monarca hachemí Abdalá, hace una semana, y ambos coincidieron en su común interés de que fuerzas islamistas radicales no se hagan con el control del país vecino.
Israel y Siria se encuentran en estado de no beligerancia desde el final de la Guerra del Yom Kipur en 1973, y aunque sus ejércitos se enfrentaron en suelo libanés en los ochenta, la frontera de la ocupada meseta del Golán fue hasta hace sólo dos años la más pacífica de la zona.
De malo a peor
Desde que comenzó la guerra civil se han producido choques esporádicos a raíz de proyectiles de mortero y cohetes –unas veces erráticos otras intencionados, según el Ejército– que cayeron en el lado israelí de la meseta.
Altos mandos advierten de que si los rebeldes se hacen con el poder, los ataques serán incontrolables y alterarían el balance regional.
“Existe el temor de que concluido el conflicto dirijan sus armas hacia nosotros y que el nuevo régimen no tenga ni la voluntad ni la fuerza para impedirlo”, señaló un alto mando.
El Ejército asegura que “ninguna opción es buena” porque “es una elección entre lo malo y lo peor”.
De forma extraoficial, reconocen también que lo más práctico para Israel es que “el conflicto armado continúe” porque “mantiene ocupados a unos y otros y debilita la alianza entre Damasco y Teherán”.
Esta alianza era en los últimos años uno de los motivos de mayor preocupación en Israel, que acusaba a Siria de servir de puente para el rearme por Irán de la milicia libanesa chií Hezbolá, ahora involucrada en el conflicto sirio al lado de Asad. Israel es muy consciente de que estos dos últimos años el mandatario sirio ha “hipotecado” su régimen con Irán y Hezbolá –casi sus únicos apoyos–, y espera que de las negociaciones de Ginebra no salga un Asad demasiado fortalecido.
Israel, que ha congelado hace unos días su programa para la distribución de máscaras antigás a la población a raíz del desarme del arsenal químico de Damasco, también teme su caída porque se generaría un “caos interno absoluto”.
“Si consiguen su objetivo de deshacerse de Asad no habrá quien controle nada, no tendremos con quién hablar”, explicó un alto mando.