No quedarán crímenes sin resolver
Luego de 15 años en la pantalla, CSI: Crime Scene Investigation seguirá los pasos de sus spin-offs y concluirá el año que viene; la serie que comenzó el fenómeno forense se irá a la morgue por la puerta grande
Tras 15 años en la pantalla, el canal estadounidense CBS matará a la serie CSI: Crime Scene Investigation, la primera de muchas que pusieron el foco en los procesos científicos de investigación criminal en lugar de los viejos y queridos policías y detectives.
Estrenada en 2000, la serie se transformó en un fenómeno televisivo que no solo logró un imperio comercial, sino que trascendió la pantalla, influyendo en las elecciones laborales de jóvenes, enseñando algún que otro truco para limpiar los rastros de sangre, pero también meterse en los procesos jurídicos de la vida real.
Bajo el término “CSI effect”, varios expertos afirman que a la hora de resolver crímenes reales o lograr juicios justos, la fantasía de la serie ha influido negativamente.
“Nos ha causado algunos problemas”, dijo a la cadena NPR Mike Murphy, forense de Clark County, Nevada. “Las personas esperan que tengamos los resultados de ADN en 20 minutos, o que resolvamos un crimen en 60 minutos con tres cortes comerciales. No sucede así”, afirmó.
Según afirman abogados y miembros de la policía, ahora los jurados esperan la intervención de complicados aparatos tecnológicos y resultados inmediatos cuando la realidad indica lo contrario. Muchos de ellos no se encuentran en los laboratorios reales o incluso no tienen los medios para efectuar algunos estudios.
Sin embargo, CSI, así como el resto de las series, tiene su contraparte positiva: generar interés por el tras bambalinas de un crimen.
Sangre en la tele
CSI fue creada por Anthony E. Zuiker y producida por Jerry Bruckheimer. Se transformó en el primer gran éxito de ambos, aunque en el caso del último, ya había logrado millones con producciones pero cinematográficas como Top Gun, Con Air y Armageddon. Uno de sus objetivos para esta serie fue llevar la calidad cinematográfica a la pantalla chica. En este sentido, según detalla la agencia Bloomberg, la serie se filma en Super 35mm y, para lograr su color característico, la imagen es manipulada luego en postproducción.
Sin embargo, no fue por su calidad que la serie enganchó a millones de televidentes en todo el mundo. Fue la unión entre la intriga que siempre genera un crimen, el manejo del suspenso y llevar al televidente de la mano a lo largo de todos los pasos del proceso de las evidencias, con el ensayo y error que eso implica.
A lo largo de las temporadas, los espectadores más fieles pudieron aprender que, por ejemplo, la lavandina limpia la sangre, pero con test con luminol las pruebas se revelan a simple vista. También se enteraron de que las huellas dactilares adquieren diferentes formas (arcos, espirales o curvas) y que los contenidos del estómago de un cadáver pueden decir mucho sobre sus últimas horas de vida. Pero sobre todo, entendieron que las bases de datos de criminales son el cimiento de cualquier investigación.
Con el formato del programa establecido (en los primeros 15 minutos se toman las evidencias, en los 20 siguientes se buscan los sospechosos y se coquetea con algún falso culpable, y en los últimos 10 se desenvuelve el caso para llegar al homicida), lo que queda es completar la trama con los personajes.
Los líderes del equipo
Durante nueve temporadas Gil Grissom, interpretado por William Petersen, fue el supervisor de la noche del equipo de forenses del Departamento de Policía de Las Vegas. Un hombre solitario, de pocas palabras y muchas miradas expresivas, dueño de una extraña oficina decorada por frascos con animales y especialmente, insectos. Su especialidad, entomólogo forense, en muchas ocasiones salió a relucir cuando insectos como moscas o gusanos aparecían en la escena.
Era el modelo del científico con corazón, que tenía empatía o incluso simpatía con lo “raro”. En casos donde diferentes fetichismos entraban en la ecuación, era él el mediador entre lo “anormal” y lo “normal”. Lady Heather, una dominatriz y psiquiatra, fue una de esas amistades cultivadas por Grissom durante diferentes episodios donde el sexo se entrelazaba con la muerte.
Poco se sabía de su vida y menos de su vida romántica, hasta el final de la sexta temporada. Entonces, luego de varios y sutiles indicios, se muestra finalmente a Grissom junto a una de las investigadoras, Sara Sidle (Jorja Fox).
Su relación no formó parte fundamental de la serie, sino que se mantuvo oculta de sus compañeros. Aunque los secretos no se mantienen como tales durante mucho tiempo en una serie de detectives. Para la octava temporada, ambos se casan, pero Sara abandona el laboratorio y, al año siguiente, Grissom le sigue en su búsqueda. Tras algunos problemas de pareja, en la 13º temporada Sara revela que se separaron.
Con el equipo sin un líder, su segunda en mando, Catherine Willows, lo reemplaza. Pero la serie trae a otra figura masculina para reemplazar a Grissom: Laurence Fishburne como Raymond Langston, cirujano y criminalista, que entra como CSI grado 1. Sin embargo, su presencia siempre fue complicada. Mientras aprendía el oficio en las mismas calles, su obsesión por el asesino serial Nate Haskell y el temor a su propia maldad inherente se adueñan de la trama. El personaje duró tres –olvidables– temporadas.
Detrás de Fishburne llegó Ted Danson en el 12º año y ofreció una renovación y una imagen más en sintonía al viejo CSI de Grissom. Más simpático y excéntrico que su antecesor, D.B. Russell asumió como supervisor luego de que Langston asesinara a su némesis, el equipo sufriera las consecuencias y Willows fuera degradada a asistente.
Los años siguientes bajo su comando, sin embargo, sufrieron el embate de los ratings. Tras una caída consistente desde 26 millones de espectadores en la quinta temporada a 11 millones en la 14º, el año pasado, CBS devaluó la serie y comenzó a transmitirla los domingos, perdiendo en el camino 2 millones de espectadores. Y luego de que en 2012 y 2013 concluyeran sus dos ramificaciones, CSI: Miami y CSI: NY, este año se tomó la decisión de finalizar a la raíz.
Pero CSI se irá a lo grande. El año que viene la serie concluirá con un episodio de dos horas donde también aparecerán todos los viejos personajes que hicieron de esta serie un hito televisivo. Sin dejar cabos ni asesinos sueltos.