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El año pasado, cuando el Tour Destinológico llegó por primera vez a Montevideo, Chano Moreno tenía el Velódromo entre ceja y ceja. Entonces se tuvieron que conformar con un no menor Teatro de Verano lleno y una segunda fecha para aquellos que se habían quedado afuera. Pero para el cierre de esa gira, ese sueño se hizo realidad.

A campo lleno, el cuarteto –devenido en sexteto para el vivo– demostró el sábado con creces lo que es ser una banda pop de estadios en gran parte gracias a su fiel “piberío biónico” uruguayo. Con el disco Destinología consiguieron comenzar un camino de larga data, que hoy bandas como Coldplay o Muse lideran la marcha. Se trata de un pop con intenciones de rock y que genera fanatismos incondicionales, y en este caso protagonizado por un frontman carismático al que se le permite todo –bailar torpemente, desafinar e incluso olvidarse de la letra–.

Luego de los locales Dejavu, la previa estuvo a cargo de Diego Poso, gerente de La 100 FM y amigo de la banda, que recorrió desde los Ramones a Arctic Monkeys ante un público un poco apático. Solo el hit Safe and Sound de Capital Cities logró animar a la multitud.

Para este tour la banda apostó a la producción. Una larga pasarela se adentraba al público, al mismo tiempo que varios –aquellos que adquirieron el Soundcheck Pack– pudieron ver el show desde el los costados del escenario. Dos pantallas led cubrían en escenario marcando dos niveles y proyectaban desde ciudades mágicas a vitrales religiosos. Las luces, ubicadas incluso sobre la pasarela, cumplieron el objetivo de darle la aspirada intención épica al concierto.

El fuerte del show fue su disco Destinología, aunque no faltaron los hits que los hicieron famosos como Loca y el infaltable Ella, ambos de Obsesionario (2010). Chano no paró de agradecer a su “piberío biónico”, un grupo un tanto heterogéneo pero basado en adolescentes y jóvenes que se sabían todas las canciones. “Arriba corazones nostálgicos” era su suerte de grito de guerra y un concepto que parece atravesar todo el setlist.

Tras una hora de show y luego de un corte de seis minutos para el cambio de vestuario volvieron con el tema que los catapultó a la fama, Ciudad mágica, que creó oleadas de pogo en todo el público. Y el final con Arruinarse, Música, Obsesionario en la mayor y La melodía de Dios dieron una conclusión que no dio descanso.

Chano, a pesar de los errores, supo comandar a su piberío a la perfección. Cubrió cada centímetro del escenario, saludó y le cantó cara a cara al público e incluso ofreció parte de su vestuario a sus fans. Uno de sus pedidos durante La melodía de Dios: una bandera uruguaya y un mate, fue cumplido sin demora y ofreció la foto demagógica del show. Y la lluvia, casi cronometrada para darle un cierre simbólico al show, comenzó a azotar con más fuerza al momento de la partida.

En el (un tanto pretencioso) final con All You Need Is Love de telón musical, la banda se despidió no sin antes dejar el hashtag oficial, #YoEstuveEnElTourDestinológico para compartir en redes cada momento capturado. El hashtag fue tendencia en Twitter ni bien terminó el concierto y a la hora del cierre todavía aparecían cientos de tuits y fotos en Instagram del “piberío biónico”, el motor y razón de esta banda.

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