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Desde un primer momento, Edgardo Novick, el empresario que irrumpió en la vida política con la intención de ser intendente de Montevideo –objetivo por el que volverá en 2020– se paró en vereda opuesta al Frente Amplio.

La estrategia trazada con unos pocos políticos, sobre todo provenientes del Partido Colorado, y con una empresa de publicidad, fue desmarcarse de lo tradicional: no hablar de ideología, resaltar la gestión y criticar a la izquierda todo lo que pueda.

Ahora, en esta etapa, con el Frente Amplio renovando una vez más su gobierno en la capital, Novick puso en la mira a dos figuras que visualizó como los futuros presidenciables de la izquierda: el expresidenteJosé Mujica y el intendente Daniel Martínez. Hacia ellos apuntó sus críticas sin esconder sus intenciones.

A Martínez lo asocia con ANCAP y asegura, mostrando números, que "el despilfarro" en la empresa pública que hoy investiga el Senado comenzó con Martínez, que trabajó en la refinería, fue dirigente sindical y presidió el ente en el primer gobierno de Tabaré Vázquez.

En la campaña electoral ambos tuvieron varios cruces y Novick lo señalaba como mal gestor advertía que quería hacer en la comuna lo mismo que en ANCAP. Martínez lo acusó de mentir y Novick respondió que ANCAP pasó de deber US$ 225 millones en el año 2005 a deber US$ 2.250 millones" en la era Martínez.

Entrevistado el miércoles por Leandro Gómez en El Observador TV, Novick dijo que hasta ahora, Martínez en la Intendencia "no hizo nada".

El orientador de la Concertación adelantó que fiel a lo que prometió en la campaña no apoyará que Montevideo aumente los gastos, por lo que pidió a sus ediles que no voten el fideicomiso de US$ 250 millones con el cual Martínez proyecta financiar grandes obras para la ciudad.

También avisó que si algún edil lo vota, se ubicará fuera de la Concertación.


Trabajar para impedir que vuelva


Mujica también está en su mira ya que en más de una oportunidad se lo ha señalado como posible futuro candidato. Sobre él anunció que directamente trabajará para que no vuelva a la Torre Ejecutiva.

"No hizo nada cuando fue presidente, ni cuando fue ministro. Ojalá se vaya del Senado porque nunca presentó una ley. Y se va para trabajar por su candidatura. El quiere volver a ser presidente y yo voy a trabajar para impedirlo porque es lo peor que le puede pasar a Uruguay", afirmó Novick.

Opinó que Mujica es el que manda en el gobierno de Vázquez y prueba de ello, dijo, fue lo que ocurrió con el TISA, con el ANTEL Arena y con la educación.

"Mujica nos dejó la peor educación de la historia, inseguridad y dejó todas las empresas públicas fundidas". "A mi me daría vergüenza, pediría perdón y me iría para mi casa", dijo el empresario.

En la campaña, Novick se había enfrentado con Mujica, para quien la Concertación "es un boniato impresentable".

También se cruzó con Lucía Topolansky quién lo acusó de ser un riesgo para la democracia. Entonces Novick se defendió diciendo que mientras él cargaba cajones en la feria, ella cargaba fusiles.

Ahora se preguntó en El Observador TV qué hacía Mujica. "Le pasaba los fusiles a Topolansky o robaba en ese momento", afirmó.

De aquí en más es de esperar un cambio en el rol político de Novick que, en poco tiempo, pasó a dedicarle 80% a la militancia y 20% a sus negocios.

Al interior.


Por estas horas, varios dirigentes de la Concertación, como el diputado colorado Guillermo Facello, escindido del sector Vamos Uruguay que lidera Pedro Bordaberry, y el edil Marcos Laens, electo por la lista 12 de Novick, recorren el interior buscando implantar el acuerdo político de blancos y colorados para las elecciones departamentales. Novick asegura que la Concertación es el camino para vencer en las urnas al Frente Amplio.

El tema divide a los líderes de los partidos tradicionales. El senador Luis Lacalle Pou dijo la semana pasada a El Observador que está dispuesto a apoyar a la Concertación más allá de Montevideo "dependiendo del departamento". "No estoy cerrado a acuerdos departamentales.

Si hay una plataforma seria y confiable y sirve para ganar y gobernar, ¿por qué oponerme?", afirmó Lacalle Pou.

Más escéptico se mostró el senador Jorge Larrañaga, líder de Alianza Nacional. Dijo que en el interior ve "difícil" que se instale esa herramienta electoral que se estrenó en Montevideo. "En lo personal no sería partidario" de respaldarla, dijo.

Y Bordaberry comentó El Observador que debe evaluarse lo que pasó en Montevideo "con cuidado y por el partido" y agregó que personalmente cree "que es una buena herramienta aunque mal utilizada".

Respecto a su expansión al interior, Bordaberry dijo que habrá que analizarlo según la realidad de cada departamento.
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