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Este ejercicio no lo invente yo. Pero si ya lo hice muchas veces tanto con pequeños grupos de amigos como frente a grandes audiencias. Los resultados son siempre los mismos.
Te voy a proponer dos preguntas y responde en cada caso lo que realmente refleje tu forma de pensar. Desde ya aclaro: no hay respuestas correctas o incorrectas. Sino que las respuestas varían en función de la forma de ser de cada persona. La explicación va a continuación.
Pregunta 1:
Opción A – 100% de chances de ganar US$ 3.000
Opción B – 80% de chances de ganar US$ 4.000 y 20% de chances de no ganar nada
Cual elegirías? La opción A o la opción B? Se sincero contigo mismo.
Pregunta 2:
Opción A – 100% de chances de perder US$ 3.000
Opción B – 80% de chances de perder US$ 4.000 y 20% de chances de no perder nada
Cual elegirías? La opción A o la opción B? Se sincero contigo mismo.
Si elegiste la opción B en la primera y la opción A en la segunda, entonces no vale la pena que leas más. Podes ir ya mismo a otro artículo, sos la excepción de la excepción.
Hay también un pequeño porcentaje que elige la A en las dos preguntas o las B en ambas.
Ahora, si elegiste la opción A en la primera y la opción B en la segunda, lo cual desde ya aviso que no es malo, estas dentro de la gran mayoría de las personas.
La explicación es la siguiente: en la primera pregunta nos conformamos en ganar
US$ 3.000 cuando tenemos todas las probabilidades a favor de ganar más (80%).
Tenemos el viento a favor y en vez de desplegar las velas y dejarnos llevar a un mejor puerto, somos conservadores y nos conformamos con menos. Si, es verdad que podemos tener algún traspié pero es improbable que suceda (20%). Y si nos pasa, teníamos igual buenos fundamentos para intentarlo nuevamente y seguir adelante. La historia la escriben los ganadores!
En la segunda pregunta sucede todo lo contrario: en vez de asumir que perdimos y hacer borrón y cuenta nueva, nos embarcamos en un loca aventura donde todas las probabilidades son de que perdamos aun más (80%). ¿Por qué? Porque no aceptamos el fracaso. Porque elegir la otra alternativa es reconocer que nos equivocamos. Que hacemos entonces? Prolongamos la agonía y a la larga nos desgastamos todavía más.
Si, es verdad, que puedo tener suerte y salir empatado sin perder nada. Pero eso es improbable que suceda (20%)
En todo emprendimiento, al igual que en lo negocios en general, lo importante no es tener razón sino ganar dinero.
Que los fracasos sean lo mas temprano, rápido y baratos posibles! Porque solamente de ellos rescataremos la experiencia para intentar nuevos desafíos que tendrán mayores probabilidades de ser un gran éxito! l

Ariel Pfeffer es director de Trillonario. Mentor e integrante del board de Endeavor Uruguay
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