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El juez de Adolescentes Gerardo Peduzzi informó a El Observador que solicitó ayer una tomografía, acompañada de una pericia balística, a uno de los dos menores heridos en el enfrentamiento entre hinchas de Cordón y Welcome. Esa prueba determinará si el menor que confesó haber disparado a metros del balcón en el que murió Soledad Barrios es el autor de su homicidio. La tomografía permitirá determinar si la bala que permanece alojada en el cuerpo del joven es 38 milímetros, el calibre del proyectil que mató a Barrios, según demostró la investigación policial.

Si ambas balas coinciden, el menor procesado sería el autor del homicidio. Pero si no coinciden, la Justicia deberá replantear la investigación para averiguar quién fue el autor del crimen. “No está probado todavía” que el menor que confesó haber disparado es el homicida, aclaró ayer el magistrado.

Luego de que en la mañana de ayer se realizara la reconstrucción del homicidio, en la esquina de Gaboto y Paysandú, el juez explicó que le pidió al padre de uno de los menores heridos la autorización para realizar de forma urgente la tomografía. Peduzzi dijo a El Observador que espera tener la prueba en sus manos antes del 15 de febrero, la fecha prevista para dictar la sentencia al menor que admitió haber herido a los hinchas de Welcome pero negó haber disparado hacia el balcón de Barrios.

El otro elemento crucial para determinar si fue él quien mató a la joven es el arma que portaba. El menor confesó en el juzgado que tiró el revólver hacia en la rambla, pero Prefectura no pudo hallarlo. Ante la falta de esa prueba solo queda la declaración del menor y la bala alojada en el cuerpo de una de sus víctimas. La bala que hirió al otro hincha de Welcome atravesó su brazo y tampoco fue hallada.

Fuentes del caso informaron a El Observador que el autor de los disparos declaró que su revólver era no era calibre 38. Si la bala alojada en el cuerpo del adolescente herido provino de un arma de otro calibre, la versión del procesado ganaría terreno, y el caso quedaría en penumbras.

Reconstrucción en seis tiros
A la hora 9.45 de ayer comenzó la reconstrucción del homicidio de Barrios. Los dos heridos de bala en la trifulca, más el hermano de uno de ellos, relataron cómo fueron los hechos al juez, al fiscal, a la defensa del menor procesado, al abogado de Barrios y personal de Homicidios de la Policía.

“Escuché gente que gritaba y corría. Empecé a correr y no miré para atrás”, dijo el adolescente al que la bala le atravesó el brazo izquierdo, mientras corría por Gaboto hacia el sur. Unos metros después de cruzar Paysandú, el joven le dijo al juez agarrándose el brazo: “Cuando vengo por acá siento un ardor fuerte acá y seguí corriendo”.

El autor de los disparos había declarado en el juzgado el 21 de diciembre, una semana después del crimen: “Yo saqué el revolver para asustar, me enteré que le di a dos, tire seis, sonaron muchos más (…) Dos de frente y el resto para arriba. Yo le pegué a los heridos. Eran de Welcome (…) Los herí en el pecho y en el brazo. No se cayeron y se fueron. Dudé de la muerte (de Barrios) si fui yo”.

A la hora 10.15 de ayer bajó de una camioneta de la Policía esposado y con grilletes en los pies. Su madre, que estaba detrás del vallado policial junto a la abuela del menor, su compañero y un amigo del joven, comenzó a llorar al verlo describir desde dónde y cómo disparó los seis tiros.

En dos lugares, el procesado, que permanece internado en un hogar del Sirpa, estiró su brazo hacia adelante. Luego, lo hizo hacia arriba, mostrándole al juez la dirección de los disparos.

Peduzzi preguntó varias veces cómo había sido. Y el joven repetió el gesto que quedó grabado en una cámara de seguridad ubicada en la puerta de un comercio cercano: el adolescente de 17 años corría con el revólver pegado a una de sus piernas cuando resolvió disparar hacia arriba. Gatilló el tiro que pudo haber salido en dirección al balcón de la joven.

Antes de finalizar la reconstrucción, el joven vio a sus familiares detrás de la valla y les sonrió. Su amigo, entonces, levantó el puño izquierdo en señal de apoyo. A unos dos metros, un tío de Barrios presenciaba la escena en silencio.
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