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Más allá de la voluntad política, empresas recuperadas por los trabajadores mantienen negocios pendientes con Venezuela y, en algún caso, la concreción resulta clave para lograr una estabilidad a corto plazo. Uruguay estrechó los lazos con el país bolivariano desde la época del fallecido presidente Hugo Chávez, sin embargo, la burocracia y cambios sobre la marcha han retrasado los trámites.

El caso de Funsacoop, la cooperativa de los trabajadores de la ex Funsa, es el más determinante. Necesitan sellar una relación comercial con Venezuela para que la firma continúe trabajando con normalidad el próximo año. Se trata de un contrato de suministro de neumáticos con la estatal venezolana Suvinca, compañía que maneja el transporte público. El negocio, por la compra de 144.500 neumáticos, ronda los US$ 27 millones.

Enrique Romero, presidente de Funsacoop, explicó a El Observador que Suvinca acaba de cambiar de dirección, por lo que prevén un nuevo viaje a Caracas para hacerse conocer por los nuevos jerarcas de la compañía estatal. “Hubiéramos deseado tener ya todo resuelto”, comentó el dirigente. Dijo que “en principio” el acuerdo se mantiene y con el viaje, previsto para este mes, se intentará apurarlo.

“Para nosotros sería tener estabilidad en cuanto a trabajo y volumen; es el cliente más importante”, añadió Romero respecto a la importancia que tiene el negocio con los venezolanos. Con Argentina los vínculos son escasos y con Brasil, ante la “fuerte devaluación”, quedaron “fuera de competencia”, por lo que necesitan de Venezuela.

El envío también está demorado porque el Ministerio de Comercio venezolano prefiere terminar un stock de una partida anterior enviada por Funsacoop de unos 6.700 neumáticos. Romero aseguró que aún les quedan unos 2.000 neumáticos.

Energía y cerámicas

En tanto, Urutransfor, empresa dedicada a los transformadores recuperada en 2002, está en proceso de concretar un paquete de negocios en Venezuela. Uno de ellos es con el Metro de Caracas, que fuera anunciado por el propio presidente venezolano Nicolás Maduro cuando visitó la planta de Urutransfor en mayo de este año. La idea es proveer al sistema subterráneo de transporte caraqueño de transformadores, soporte técnico y transferencia de conocimientos, dijo a El Observador, Jorge Bardier, gerente general de la empresa.

Además del Metro, está previsto que provean de transformadores a la Corporación Eléctrica de Venezuela (Corpoelec) y al gobierno del estado de Guyana. Estos proyectos también están demorados. “Con cada uno venimos trabajando con velocidades distintas. Con el Metro venimos en una velocidad razonable, aún requiere de algunas convalidaciones técnicas”, indicó Bardier. Urutransfor tiene negocios con Ecuador y Bolivia, además de abastecer a UTE y a empresas privadas locales.

La fábrica de cerámicas Metzen y Sena, por su parte, aguarda por un negocio que debería terminar en una exportación de 900 juegos sanitarios, unas 3.400 piezas entre lavatorios, pedestales, inodoros y cisternas. La cooperativa esperaba que el negocio se cerrara a fines de agosto o principios de setiembre, pero aún falta un poco más para su concreción.

Andrés Soca, secretario de la cooperativa de trabajadores –cuya empresa volvió a funcionar el pasado julio–, señaló que la burocracia venezolana ha enlentecido el trámite. Mientras tanto, se conforman con las exportaciones a Argentina, Bolivia, Chile y Estados Unidos.
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