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Cuando el receptor del correo abre la supuesta fotografía no se encuentra con un recuerdo de la infancia sino con un código maligno que trata de robar información de su ordenador para reenviarla después.

Symantec no le ha dado tanta importancia y califica su peligrosidad de "dos" en una escala de uno a cinco, en la que cinco se refiere a la máxima nocividad.

Esto es así porque cada vez más negocios bloquean automáticamente el paso de correos electrónicos que incorporan ficheros ejecutables, e incluso los individuos sospechan de ficheros no solicitados, incluso si identifican al remitente.

(EFE)

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