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En concreto, en la resolución aprobada el pasado día cuatro de febrero, se exigía que la República Islámica "restablezca la suspensión plena y sostenida de todas las actividades relacionadas con el enriquecimiento y las actividades de reprocesado, incluidas las actividades de investigación y desarrollo".

"Es un paso adelante en el proceso de aprendizaje para manejar cascadas" de centrifugadoras con el objetivo de enriquecer uranio, aseguró un diplomático cercano al OIEA que conoce el documento.

En el documento se afirma que la introducción de hexafluoruro de uranio (UF6), un gas precursor que se usa para enriquecer uranio en Natanz está siendo vigilado por los inspectores de la ONU.

Enriquecer uranio es una actividad legal bajo el Tratado de No Proliferación de armas nucleares (TNP) siempre y cuando sea para fines pacíficos, algo que el OIEA no ha podido comprobar de forma definitiva en el caso de Irán.

"La cuestión fundamental es que después de tres años de investigación el OIEA sigue sin poder afirmar que el programa nuclear de Irán es completamente pacífico", aseguró otra fuente diplomática consultada.

El uranio altamente enriquecido puede emplearse en la fabricación de armas atómicas, de ahí los esfuerzos de la comunidad internacional por impedir que Teherán desarrolle esa tecnología.

(EFE)

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