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Las nominaciones para la 86a edición de los premios Oscar, anunciadas ayer, resultaron previsibles en varios casos, sorpresivas en cuanto a sus omisiones y premonitorias respecto a cuáles serán las películas más premiadas el 2 de marzo. Y aunque todavía no se hayan estrenado en Uruguay varios de los filmes elegidos, es posible realizar ciertas apreciaciones sobre los largometrajes que sí fueron exhibidos en el país y establecer suposiciones con respecto a lo que puede llegar a pasar.

En cuanto a la categoría a mejor película, parece claro que aunque la Academia insiste en nominar nueve cintas solo tres de ellas tienen una oportunidad real: Escándalo americano, de David O. Russell, 12 años de esclavitud, de Steve McQueen y Gravedad, de Alfonso Cuarón. El por qué estas son las películas con más posibilidades depende no solo en la cantidad de nominaciones sino también de dos categorías que suelen ser claves: fotografía y edición.

Más allá de que los filmes de Russell y de Cuarón hayan recibido 10 nominaciones y la del realizador inglés nueve, hay un dato que puede ser más preocupante para los fans de McQueen. El que Sean Bobbitt no haya sido nominado por su fotografía de 12 años de esclavitud es una mala señal, más teniendo en cuenta que su trabajo fue considerado por varios críticos como el mejor del año.

Sin haber visto la última película de McQueen, que aun no se estrenó en Uruguay, puedo decir teniendo como referencia sus dos cintas anteriores, Hunger y Shame, que el británico es uno de los mejores cineastas que han surgido en los últimos tiempos. Por otro lado, que 12 años de esclavitud gane sería también una forma de compensar al director de 44 años –quien antes de dedicarse al cine ya había destacado como artista visual al obtener el prestigioso Premio Turner– por la forma en la que Hollywood ninguneó a Shame. El filme sobre un adicto al sexo interpretado por el actor fetiche de McQueen, Michael Fassbender (quien este año sí recibió una nominación como mejor actor de reparto) fue una de las mejores películas de 2012, aunque la Academia hizo como si no existiera. Un punto que McQueen podría tener a favor (aunque no necesita de este tipo de pensamientos) es que si su película gana será el primer director negro en la historia del cine en obtener este galardón.

Por otro lado, aunque Escándalo americano sea un prodigio actoral y Gravedad una maravilla técnica, ninguna de las dos películas terminan por ser una obra redonda como sí los son El lobo del Wall Street, de Martin Scorsese, y Capitán Phillips, de Paul Greengrass.

El cineasta inglés, director de La supremacía de Bourne, fue injustamente dejado de lado para la categoría de mejor director, así como el filme tampoco está nominado en fotografía. Una pena, porque si hay algo que probó Capitán Phillips es la capacidad de un thriller de acción de gran presupuesto de alejarse del maniqueísmo de Hollywood desde lo argumental y de ser una obra soberbia desde lo cinematográfico.

El lobo de Wall Street, por otro lado, es superior al filme de Russell (quien con Escándalo americano paradójicamente realizó su película más scorseseana), pero tiene muy pocas chances de ganar teniendo en cuenta que no fue nominada a mejor edición (desde 1981 que una película no gana el premio mayor si no recibió una postulación en esta categoría). Otro punto que también le juega en contra a la cinta de Scorsese es su desenfreno sin filtros, algo que no suele ser muy bien recibido por los votantes de la Academia, que por lo general son amantes de lo políticamente correcto.

Frente a este panorama es posible que la 86a entrega de los Oscar tenga una tesitura parecida a la del año pasado, en que los máximos premios se los repartieron una cinta basada en una historia real y con onda retro (Argo) y un prodigio visual aunque no argumental (La vida de Pi). Esta misma dupla podría replicarse punto por punto con Escándalo americano y Gravedad. Pero en el medio está McQueen haciendo fuerza con su cine visceral y después de que su largometraje ganó el premio a mejor película dramática en los Globos de Oro habrá que esperar para ver qué pasa.

Categorías actorales

Russell volvió a lograrlo. El norteamericano se ha catapultado como un excelente director de actores igualando el mérito de 2013 cuando El lado luminoso de la vida se consagró como la primera película en 31 años en ser nominada en las cuatro categorías actorales (este año fueron elegidos Christian Bale y Amy Adams en las dos ternas principales y Bradley Cooper y Jennifer Lawrence en las de reparto). No obstante, el riesgo de Russell es que, siendo un director que se destaca mayormente por las actuaciones, termine por quedarse solo con algún premio en estas categorías, como le sucedió en las ediciones pasadas de los Oscar.

Desde lo interpretativo la situación parece compleja porque hay varias actuaciones excelentes este año. En las categorías de reparto ha sido muy buena elección la de Sally Hawkins, en Blue Jasmine de Woody Allen, quien interpreta el rol de la hermanastra de Cate Blanchett (que parece no tener quien pueda hacerle sombra para el premio a mejor actriz). No obstante, Hawkins tiene pocas chances frente al explosivo papel de la niña mimada de Hollywood, Jennifer Lawrence.

Otra grata sorpresa es la nominación a Jonah Hill por El lobo de Wall Street. En la categorías de mejor actor llama la atención que no fuera elegido Tom Hanks por Capitán Phillips, cuando sus últimos 15 minutos en la cinta son de lo más fuerte que se le haya visto hacer en la pantalla grande. Más suerte tuvo el debutante actor somalí Barkhad Abdi en la categoría de actor de reparto, pero tiene difícil obtener el premio (pese a su magnífica interpretación) porque esta debe ser la categoría más reñida de los Oscar (además de é, Fassbender y Hill están nominados Jared Leto por Dallas Buyers Club y Bradley Cooper).

Sin haber visto las actuaciones de Chiwetel Ejiofor (12 años de esclavitud), Bruce Dern (Nebraska) Matthew McConaughey (Dallas Buyers Club) pero sí la de Bale y Di Caprio, puedo decir que parece difícil que alguien pueda igualar el trabajo que hace el actor en El lobo de Wall Street. Con tres nominaciones anteriores en su haber, Di Caprio hace tiempo que merece un Oscar y sería grato que esta vez le dieran el premio, porque en la última cinta junto a Scorsese realiza el mejor papel de su carrera.

Sorpresas

Entre los largometrajes que sorprendieron por recibir pocas nominaciones, o directamente ninguna, están El mayordomo, de Lee Daniels, e Inside Llewyn Davis, la última cinta de los hermanos Coen, que solo fue nominada a mezcla de sonido y fotografía.

Por otro lado, una nominación esperada y merecida fue la de La cacería, del danés Thomas Vinterberg, como mejor película extranjera. Camboya y Palestina sorprendieron con nominaciones en esta categoría, en la que también participan filmes de Bélgica e Italia.

Dos de las mejores cintas de 2013 no fueron nominadas a mejor película, pero obtuvieron, como era previsible, nominaciones en el rubro de guión. Ese fue el caso de Antes de la medianoche de Richard Linklater, Julie Delpy y Ethan Hawke (el trío ya había sido nominado en 2004 por Antes del atardecer) y Woody Allen, por Blue Jasmine, quien en el pasado obtuvo tres premios de la Academia en esta categoría y solo uno en el de mejor película (por Annie Hall).

Habrá que esperar hasta el 2 de marzo para ver si la Academia vuelve a cometer errores como el de premiar con el máximo galardón a filmes como Crash, Argo o El discurso del rey, si esta vez es menos previsible y si se aleja de su habitual conservadurismo.

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