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En un futuro recordaremos al tercer disco de One Direction, Midnight Memories, como el último disco del grupo antes de que todo se desmoronara.

Todo el mundo sabe que One Direction es simplemente el último de una larga línea de chicos: jóvenes sin pedigrí, mucho encanto y el talento suficiente, un linaje que se extiende hacia el pasado hasta The Monkees.

Estos chicos comenzaron como participantes de la versión británica de The X Factor, en lugar de ser forjados por la academia del manager Lou Pearlman, como lo hicieron sus ancestros, Backstreet Boys y ‘N Sync. Pero una vez que esto comienza, siempre se sucede de la misma manera: el primer álbum (Up All Night, 2011) es un éxito de la nada. Su segundo trabajo ( Take Me Home, 2012) es un recreación cuidadosa del primero, que solidifica el reinado de la banda. Pero su tercer disco es cuando el grupo se anima a independizarse de sus creadores, profesa un mayor interés en escribir sus propias canciones y experimenta con material no apto para niños y con un sonido más maduro.

Usualmente todo se derrumba luego de eso.

Midnight Memories ejecuta fielmente los pasos del tercer álbum. Los miembros de One Direction aparecen en los créditos, coescribiendo casi todos los tracks. Estos están hechos con un cuidado experto, cantadas impresionantemente (a veces demasiado impresionante), y de manera mucho más adulta.

El promedio de buenas canciones o relleno inofensivo es alto, sin embargo One Direction aún no ha logrado editar una canción que llegue a la altura de I Want It That Way de Backstreet Boys o End of the Road de Boyz II Men o It’s Gonna Be Me de ‘N Sync. Estos chicos no han hecho una excelente canción, lo cual es preocupante para los historiadores de la cultura pop.

Asimismo, no son más que un grupo adorable de partes intercambiables, cosa que también debería de preocupar al grupo. A pesar de tener varios años en el ojo público, las personalidades individuales de cada uno de sus miembros no se ha delineado del todo (al menos para las Américas). Hay uno que tuvo un romance con Taylor Swift (Harry Styles) y después está el resto. Hay muchas cosas que no sabemos: ¿cuál sería el primero en lanzarse solo? ¿El que se internará por “agotamiento”? ¿Quién será el Justin Timberlake?

Como cualquier otro álbum orientado a adolescentes, Midnight Memories debe existir en varios niveles. En la superficie, es un disco convencionalmente pegadizo sobre el amor perdido y encontrado, sobre nunca vencerse porque siempre se puede amar de nuevo.

Debajo de eso hay letras codificadas y apuntadas hacia las legiones de Directioners, que buscan reafirmar su fidelidad hacia ellas: no se preocupen, parecen decir, nos estamos guardando para ustedes. Cuanto más grande la fan, más amplia la definición de “guardar” será, pero Midnight Memories tiene todo el territorio cubierto. Con la ayuda de dobles y triples sentidos, es un álbum para oídos inocentes, y totalmente otro para el resto.

Diana es una pieza magistral de artesanía pop, que ofrece el verso más válido de la historia de las boybands: “Ni siquiera me conoces / pero puedo escucharte llorar”. Best Song Ever (ver video arriba) es igual de excelente. Es sobre una chica que “cruzó puertas y pasó a través de guardias” y se fue con el corazón de un supuesto príncipe (o miembro de la banda). Para cualquier persona nacida antes el 2000, está Happily y Why Don’t We Go There, donde una chica es convencida de que se separe de su novio y al mismo tiempo deje su virginidad, respectivamente.

No podrá sonar como la gran cosa, pero es el equivalente para los liceales de Cincuenta Sombras de Grey, y un paso necesario para la lenta evolución de One Direction de jóvenes e inocentes a ligeramente menos jóvenes e inocentes. Los chicos han coqueteado también con elementos del pop-rock que siempre fueron cruciales para su sonido. En teoría, es una movida inteligente. Las boybands demasiado a menudo se los relaciona con el R&B y con una madurez que termina sonando como viejos anticuados en una gira de reunión (que es lo que terminarán haciendo cuando todos pasen la treintena).

El problema es que One Direction no es tan bueno en el roquear como el resto de las bandas. Canciones inspiradas en el glam como Little Black Dress y Midnight Memories no apuestan a las fortalezas del grupo, asi como tampoco la gran cantidad de baladas tediosas y blandas.

El único momento en que los chicos suenan como si mismos –cuando no suenan como que están imitando a The Lumineers o Ed Sheeran o Coldplay–, es en sus canciones puramente pop. Best Song Ever, que es una cascada de armonias, podría haber sido perfectamente una canción de Backstreet Boys, lo cual habla de la universalidad de la mayor boyband, pero también de su gloria fugaz. Las mejores canciones de One Direction son precisamente aquellas que pronto serán demasiado mayores para cantar.

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