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Seis de cada 10 homicidios que se cometen son ajustes de cuentas entre delincuentes, según maneja el gobierno. Hay algunos homicidios donde esa tipificación puede dejar lugar a dudas. En otros decididamente no. Por ejemplo, el caso de un hombre que recibió 70 tiros, “10 de ellos en la cabeza”, contó el subsecretario de Interior, Jorge Vázquez. El caso parece salido de una crónica roja de México. Hubo otro que en un barrio periférico de Montevideo recibió 25 balazos.

Entre las balas que se le extrajeron de los cuerpos a estos dos acribillados había munición de diverso calibre, algunas de ellas forradas en teflón; balas matapolicías se les llama por su capacidad destructiva que puede penetrar un chaleco antibalas. En algunos allanamientos se encontraron balas de calibre 9 milímetro pero también de carabina punto 30 y de FAL (sigla de Fusil Automático Liviano, que usa el Ejército). “Si la munición está es porque las armas están”, dijo Vázquez, quien informó que la Policía las busca en el marco de operativos especiales que están dirigidos a desarticular incipientes bandas dedicadas al crimen organizado.

Hace unos meses Vázquez convocó a todas las direcciones policiales del país y les planteó un esquema de acción contra grupos que actúan coordinadamente y que incluye tenencia de armas, robo de vehículos y tráfico de drogas, entre otros delitos.

Vázquez sostuvo que en sectores de la periferia se han empezado a detectar incipientes organizaciones delictivas que han puesto en alerta a la Policía que se enfocó a trabajar sobre ellas.
Fuentes policiales dijeron además que con los sucesivos golpes que se le ha dado a grandes organizaciones de narcotraficantes que llegaron al país, hubo narcos locales que perdieron sus contactos en el exterior y parte de su organización interior, y buscan nuevas formas de acción.

Algunas, incluso entre las más poderosos grupos, están liderados desde adentro de los penales, como es el caso de Alberto “el betito” Suárez, que comenzó como rapiñero y hoy es uno de los capos de la zona del Cerro.
“Hay otros líderes así que son menos conocidos, aunque también es cierto que estos liderazgos se han hecho muy frágiles y suelen cambiar rápidamente”, dijo un policía de la dirección de Drogas.

Vázquez sostuvo que en el país se han dado paulatinamente fenómenos que antes no se veían: uruguayos que actúan como mulas, alianza con grupos internacionales y ahora la acción de sicarios de ocasión que ejecutan ajustes de cuentas.
“Hay algunos más resonantes que otros, como el de Risoto o este de los 70 tiros, pero está lleno de casos y es expresión de cosas en las que tenemos que abrir los ojos y empezar a analizarlo desde otro lugar”, dijo Vázquez.
Washington Risoto fue un contratista de fútbol que el año pasado fue asesinado en plena calle, según la Policía, por cuestiones vinculadas al narcotráfico.

El ministro del Interior, Eduardo Bonomi, ya había advertido: “Nosotros tenemos un proceso de feudalización mucho más incipiente que el de las favelas o las maras y que no va a tener esos nombres porque se van a ajustar a características propias nuestras y esperamos que se corte antes”.
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