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Fue un círculo perfecto. Las abundantes lluvias multiplicaron el alimento disponible. Las orugas, más conocidas como “lagartas”, “bolilleras”, o “gusano cogollero” (aunque técnicamente no son gusanos puesto que tienen patas y más tarde se transforman en polillas o mariposas), se están devorando los jardines como hace unos años lo hicieron con la cancha del Estadio Centenario.

Las orugas de ámbito doméstico prefieren darse una panzada con el césped inglés, no con el nativo (de hoja ancha) o con otras plantas a las que solo mordisquean; pero las más problemáticas, como las de la polilla Rachiplusia un. o Anticarsia gemmatalis, carcomen la soja, el principal producto de exportación del país del 2013 (ver despiece).

Al haber más alimento, los ejemplares adultos ponen más huevos y, por la misma razón, sobreviven más larvas. Casi no subsisten en un verano seco, siendo éste el clima favorito de las langostas, la plaga del verano anterior y la razón de porqué no había mariposas.

Las mismas lluvias redujeron el alimento de los depredadores de las lagartas. La entomóloga Gabriela Bentancur, especialista en lepidópteros, explicó que las moscas y las avispas practican lo que se llama “pseudoparasitismo”, es decir, ponen sus huevos sobre las lagartas por lo que éstas mueren y nacen los otros insectos. “Más del 50% de las orugas son pseudoparasitadas”, apuntó. Tampoco hay muchas aves por la vuelta.

El exceso de agua, además, ahogó a otras especies que usan la tierra durante la fase de pupa (el capullo que las protege hasta que se convierten en adultos). Las lagartas, en cambio, “pupan” (se hacen capullo) en lugares altos.

La coincidencia de factores de este verano atípico favoreció su aparición masiva. “Son el subproducto de todo este desastre”, dijo Bentancur a El Observador.

Una clienta de Ciudad Jardín llegó “llorando” al local por culpa de las lagartas. El encargado fue a fumigar su jardín de 10 metros por 4 metros y no dio crédito. “Cada hebra (de césped) tenía un gusano. Una cosa que nunca había visto. Habían comido todo lo que pudieron”, relató a El Observador. A otro cliente le habían estropeado cien hectáreas de soja.

Esos molestos mosquitos
Las intensas lluvias provocaron una invasión de mosquitos culex y de aedes albifasciatus al acortar su proceso de procreación a 10 días. El clima seco, en cambio, lo retrasa a 20 o 25 días. Un técnico de una empresa de control de plagas explicó que la fumigación es ineficaz, puesto que mata a los adultos, pero en 48 horas, aparecen ejemplares nuevos.

El teléfono de Ciudad Jardín suena, al menos, 25 veces por día por el mismo bicho. En Beltrame & Cía reciben 40 llamadas. En ambos lados recomiendan el uso del clorpirifós o del prociper, dos insecticidas que actúan por contacto o ingestión. Se usan diluidos y se deben aplicar con un pulverizador. Una rutina básica de aplicación es una vez por semana durante un mes.

No obstante, Bentancur desaconseja el uso de agroquímicos porque pueden ocasionar un daño mayor que las propias lagartas, por ejemplo, puede intoxicar a las aves o a los sapos que las comen y que contribuyen a su regulación natural. “El insecticida no es selectivo; mata todo”, afirmó; incluso, a animales domésticos.

La entomóloga, en cambio, sugiere tener paciencia. La lagarta de jardín no come las raíces (como sí lo hace la isoca, larva del bicho torito o escarabajo), solo las hojas. “Es una poda del follaje. El césped va a rebrotar. Con este verano, en 15 días ya está verde de nuevo”, aseguró.

La fase de oruga dura, aproximadamente, 30 días. En ese plazo cambian de piel entre cinco y siete veces para aumentar de tamaño. Si ya mide cuatro centímetros significa que está lista para trepar y adormilar en su pupa y, por lo tanto, no solo ya habrá pasado lo peor, sino que la recompensa será una mariposa. Bentancur no aplicó ningún producto en su jardín y ya recibió la visita de “17 especies diferentes” en la ventana.

HAMBRIENTA
La oruga de la mariposa o de la polilla se caracteriza por su gran voracidad. Daña en poco tiempo grandes cnatidades de plantes, pero no come las raíces, solo el follaje.

REPRODUCCIÓN
Una hembra puede poner de 500 a 2.000 huevos. El estado de huevo dura de 2 a 10 días, luego aparecen las larvas que mordisquearán las hojas o el césped.

30 Días. Es lo que dura la fase de oruga. Una vez culminada, la oruga se encierra en su pupa hasta que se convierte en una mariposa o polilla.

COLOR
La larva madura mide hasta cuatro centímetros de largo y varía en color desde un canela claro o verde al negro.

ADULTOS
El adulto tiene alas delanteras gris oscuras moteadas con manchones más oscuros y más claros, con una expansión alar de 2,5 a 4,5 cm. Las alas traseras son blancas.

$ 77 Insecticida. Es el precio de un frasco de 100 militros del insecticida clorpirifós. Según dijo un técnico, se lo diluye y rinde para 100 litros.

CONTRA EL FÚTBOL
Hace aproximadamente 10 años, una invasión de lagartas devoró el césped del Estadio Centenario.

EN EL CAMPO
Entre las larvas más frecuentes se encuentran las de polilla Rachiplusia un. y de Anticarsia gemmatalis que suelen atacar, entre otras plantas, a la soja.

Y por si fuera poco... también hormigas y ratas
La humedad y las altas temperaturas favorecen la aparición de otras plagas, entre ellas, hongos y cochinilla. Las precipitaciones destruyen los hábitat de hormigas y ratas y, por lo tanto, abandonan sus refugios. “Es un aumento relativo, no real, porque la gente los puede ver”, explicó un fumigador.

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