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“Esto también es Montevideo”, se quejó un vecino de Melilla, con respecto a la poca iluminación que tiene Camino de la Redención, una de las calles más transitadas de la zona. Allí, los focos de luz aparecen de forma ocasional, mientras que varias cuadras quedan totalmente a oscuras, salvo por la iluminación que viene desde dentro de las casas.

Montevideo tiene casi 83 mil luminarias en sus calles. El gobierno departamental dispuso en 2010 que a partir de entonces fueran los municipios los que se hicieran cargo del mantenimiento del alumbrado de las calles internas de los barrios. Cinco años más tarde, los alcaldes coinciden en que la luz llega a casi todos lados y que en términos generales la iluminación en la vía pública es buena, algo que los deja satisfechos con su gestión.

“La eficiencia es altísima, la iluminación es una de las variables más exitosas del municipio”, dijo a El Observador el alcalde del municipio CH, Hugo Médici, quien aseguró que en sus barrios las denuncias por lámparas quemadas se resuelven en 24 horas. En el municipio G, de los 10.500 reclamos que se recibieron en este período de gobierno municipal, “todos fueron atendidos”, agregó a El Observador su alcalde, Antonio Correa. El resto de los jerarcas municipales fueron en la misma línea.

De hecho, el gasto de luz de la Intendencia de Montevideo en 2014 por concepto de alumbrado público fue de $ 415 millones, lo que supera las cuentas de los dos años anteriores. En 2013 la factura de UTE había sido por $ 292 millones -el único año de ahorro de esta administración- y en 2012 la cuenta había sido por $ 378 millones.

Sin embargo, a medida que los vecinos se encuentran más alejados de los centros urbanos, la oscuridad les obliga a reclamar con mayor frecuencia. Quienes viven en Paso de la Arena, en la zona de Toledo Chico o en Pajas Blancas se quejan desde hace al menos dos años por la colocación de columnas nuevas para que las calles estén mejor iluminadas, obras que son responsabilidad del gobierno departamental.

“El de camino La Espiga -en Toledo Chico- hace al menos tres años que se le pidió la obra a la IMM”, expresó a El Observador el alcalde del municipio D, Álvaro Pedraja. El resto de los alcaldes también mencionaron los puntos donde aún la cantidad de puestas de luz es menor de la que los vecinos desean (vea el interactivo).

Pero la Intendencia de Montevideo entiende que cumplió con los objetivos de iluminación que se había propuesto para estos años, de acuerdo con el presupuesto previsto. En 2015 el gobierno central contó con $ 40 millones para generar nueva iluminación en las avenidas, bulevares y parques de la ciudad. “Las ciudades siempre necesitan más obras de iluminación, pero las que nos propusimos se hicieron, dependiendo de las prioridades”, dijo a El Observador la directora de Acondicionamiento Urbano de la capital, Eleonora Bianchi.

Cables robados

A pesar de la eficiencia que aseguran tener los municipios en cuanto a reposición de lámparas, los alcaldes coinciden en que el vandalismo es uno de los principales obstáculos con los que se topan a la hora de brindar un buen servicio de iluminación.

Un ejemplo es el caso del parque Andalucía, ubicado a los costados del arroyo Miguelete, que se extiende desde Millán hasta José Batlle y Ordóñez. Según el alcalde del municipio G, Antonio Correa, en este período se había logrado iluminarlo por completo, aunque al tiempo parte del cableado y de las luminarias desaparecieron. Hoy solo tiene la mitad de las lámparas que precisa y eso ha generado sensación de inseguridad en los vecinos. “Ahora tenemos que esperar a que se instale el nuevo presupuesto para reponerlas”, señaló Correa.

En el municipio C, el robo de cableado también se hizo sentir. En el último año la alcaldía tuvo que reponer 6.800 metros de cable que desaparecieron de los tendidos eléctricos y que dejaron sin luz a cuadras enteras. El alcalde Horacio Pérez Sotelo aseguró a El Observador que la mayoría de los cortes de luz que se viven en la zona son por ese motivo.

Desde hace más de diez años que a raíz de los robos la intendencia decidió instalar un nuevo tipo de cable, trenzado de aluminio, que en principio no tiene el valor comercial del cobre y por tanto no es tan estimulante para los ladrones. Hoy casi no quedan tendidos de cobre, señaló la directora de Acondicionamiento Urbano. Sin embargo, hay momentos en que el precio del aluminio sube, y entonces los cables vuelven a desaparecer de las columnas. “Por ejemplo, este no es un buen momento para vender aluminio, y eso se nota”, puesto que los robos disminuyen, agregó Bianchi a El Observador.

Otra de las medidas que se adoptaron para repeler el vandalismo fue colocar columnas más altas, aunque no se puede aplicar a todas las lámparas porque si se hace la intensidad de la iluminación en las calles disminuye. Y eso también generaría más inseguridad.

Cambio a iluminación led

En la administración de Ana Olivera, la Intendencia de Montevideo instaló 200 luminarias led en todo el departamento, que se sumaron a las ya existentes de mercurio y de sodio. El costo es uno de los obstáculos con los que se topa la intendencia, puesto que cada foco de led cuesta cerca de los US$ 500, entre tres y seis veces más que el resto. El punto a favor es que son más eficientes y pueden alcanzar una vida útil de unos 10 años.

El intendente electo, Daniel Martínez, señaló durante la campaña que cambiará el 100% de las luminarias a tecnología Led, aunque advirtió que se hará de forma paulatina.
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