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Ariel Ortega se presentó el viernes a la práctica de River Plate, luego de una ausencia debido a una "noche de furia": primero habría destrozado una discoteca y después su esposa lo denunció por amenazas y tuvo que ir a parar a una comisaría.

El "Burrito" estuvo demorado dos horas en un destacamento policial de la vecina ciudad de San Isidro, adonde llegó con "un fuerte olor etílico" porque su esposa Danesa lo denunció por amenazas, dijo una fiscalía judicial a cargo del doctor Ariel Apolo, que interviene en el caso.

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Diario Popular destaca que Ortega "se pasó de alcohol", provocó destrozos y "se subió a una de las barras del local y desde allí pateó vasos y copas". Luego habría intentado tomarse a golpes con uno de los empleados del lugar y finalmente "fue convencido de irse por las buenas".

Clarín indica que, según la policía, Ortega estaba "alcoholizado pero lúcido" y que los forenses que atendieron a su mujer "no pudieron constatar lesiones pero sí los destrozos dentro de la casa".

En solidaridad con su situación, nunca sufrió un castigo por parte del club, que a su vez puso a su disposición a especialistas en el tema. Ortega hizo varios tratamientos en su lucha contra el alcohol, incluyendo uno a mediados de 2007 en Santiago de Chile.

Con 34 años y dueño aún de una endiablada gambeta, Ortega defendió a Argentina en los mundiales de 1994 (Estados Unidos), 1998 (Francia) y 2002 (Corea-Japón), además de haber jugado en el fútbol de Italia, España y Turquía.

(AP)

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