Lo hemos escuchado hasta el cansancio de boca de sociólogos y trabajadores sociales cuando surge alguna apreciación crítica del impacto social y cultural que tiene el embarazo adolescente: no hay que minimizar la decisión de las adolescentes; tener hijos en determinado contexto les da un estatus que en otro contexto no; tener hijos en determinados contextos es una forma de apostar al futuro porque los hijos serán quienes sostengan a la madre. Y así argumentos por el estilo que le restaban dramatismo a los crecientes embarazos adolescentes.
Otra visión sobre la maternidad juvenil
Datos del MSP muestran que la mayoría no quería tener a sus hijos