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Llega diciembre y con él los balances: lo mejor del año y lo peor del año. Pero en cuanto a la variadísima oferta de televisión, cada año con más y mejores propuestas, es completamente imposible cerrar un “lo mejor” por la sencilla razón de que no hay cuerpo que aguante ver todo, que las elecciones de qué ver están marcadas por el gusto personal y que hay múltiples ejemplos de ponerse a ver series buenísimas, pero que llevan años de terminadas (The Wire es el caso más notorio). Así las cosas, en vez de un “lo mejor”, estas cinco series seleccionadas funcionan más como una guía de recomendaciones para el ávido televidente que quizá las haya dejado pasar.

Sin tener en cuenta distinción entre serie nueva o temporada, aquí una lista ordenada de menos a más.

Vikings
En la misma senda que producciones anteriores como Hatfields & McCoys, reconstruyendo en ficción hechos históricos, el History Channel presentó este año Vikings. La serie cuenta con un aceptable rigor histórico la gesta del rey vikingo Ragnar Lodbrock, un personaje mitad histórico, mitad legendario, al que las crónicas de la época marcan como uno de los primeros azotes de los británicos venido de los fiordos del norte. La construcción de la serie se ha centrado más en los turbios asuntos de poder internos de los vikingos (con Ragnar, interpretado muy acertadamente por Travis Fimmel enfrentado a su propio rey, que no es otro que un siniestro Gabriel Byrne) que en sus ataques a pueblos vecinos.
Creada por Michael Hirst (The Tudors) la serie comenzó algo fría en sus primeros episodios, pero de inmediato planteó sus conflictos y se volvió adictiva. Confirmada su segunda temporada a estrenarse el próximo 5 de abril del año que viene, promete seguir adelante con la leyenda de Ragnar –quien entre sus muchos logros entró en París y volvió locos a los británicos– en esta sobria mezcla de reconstrucción histórica y serie de aventuras.

Hannibal
A priori, la encarnación televisiva de un personaje legendario como lo es Hannibal Lecter –con sus cinco encarnaciones cinematográficas de diferentes resultados– no era algo que suscitara más que una mínima curiosidad de índole casi morboso, esa que nos lleva a ver algo que presuponemos como muy malo. Pero el resultado de Hannibal no pudo ser más diferente. Ubicando al personaje del psiquiatra caníbal en un período anterior a ser descubierto por las autoridades, y lo que significan los otros personajes como el agente Will Graham o el jefe de este, Jack Crawford, la serie de NBC fue un éxito rotundo. Combinando el sistema de “caso de la semana” con una historia más elaborada –que vincula los asesinatos de Hannibal con los que comete otro asesino y con el propio detective Graham– el balance de Hannibal no pudo ser mejor. Además, logró superar ampliamente a sus antecedentes en cine, ya que nunca antes el Doctor Hannibal Lecter se vio más terrible que interpretado por Mads Mikkelsen. El actor danés hace suyo por completo al personaje y supera nada menos que lo hecho en el pasado por Anthony Hopkins. Mikkelsen no está solo, ya que el reparto integrado por Hugh Dancy, Lawrence Fishburne y Gillian Anderson cumple con creces su cometido. Esta serie creada por Bryan Fuller (Dead Like Me) sobrevivió apenas a las cancelaciones de este año, y probablemente sea un contenido no apto para todos los estómagos, pero confirmó en todo caso su segunda temporada, en la que ya se ha confirmado la participación de la actriz Amanda Plummer en un nuevo personaje fijo.

Longmire (temporada 2)
Basada en la serie de novelas del autor Craig Johnson, Longmire fue en su primera temporada una muy buena serie de casos, donde un protagonista y su equipo de secundarios enfrenta un desafío distinto semana a semana. Sin embargo, en su segunda temporada esto cambió. No fue que se dejaran de lado los asuntos puntuales que van de capítulo en capítulo, sino que se le sumó el peso de una historia general que va desarrollándose de a poco a lo largo de toda la temporada. Tomando elementos del año pasado –particularmente el asesinato de la esposa del protagonista y la investigación que se hace de la muerte de su supuesto asesino– y vinculándolo directamente con conflictos de los personajes secundarios, esta segunda temporada de Longmire se ha consagrado como uno de los mejores policiales que se puede encontrar en la pantalla chica hoy. El clímax que se fue construyendo y que fue in crescendo a lo largo de estos, sus segundos 13 capítulos, muestra la buena mano que ha generado esta producción y lo bien desarrollados que están los personajes. El gran elenco está conformado por Robert Taylor como Longmire, Katee Sackoff como Vic, Lou Diamond Phillips como Henry y Bailey Chase como Branch.
Creada por John Coveny y Hunt Baldwin, es el mayor éxito en audiencia de su canal madre, A&E. Y como novelas de Johnson, se puede esperar una serie longeva de muchas temporadas. Por lo pronto, y para los desesperados como quien suscribe que quedamos de boca abierta con el final de temporada, su tercera tanda de episodios llega entre mayo y junio de 2014.

Game of Thrones (temporada 3)
Y si hablamos de mejorar en nuevas temporadas, Game of Thrones se lleva seguramente todos los aplausos. Luego de una primera temporada que se cuenta seguro en lo mejor de la televisión producida en lo que va del siglo 21, la segunda temporada –sin ser mala ni mucho menos– se sintió bastante inferior. Los personajes pasaron de ser una docena a ser no menos de 24 y se hizo muy lento el desarrollo de algunas secuencias, así como extremadamente atropellado el de otras. Para la tercera temporada, se tomó una decisión que no pocos acusaron de mercantil: transformar el tercer libro no en una sino en dos temporadas, pero viendo el resultado, la idea no pudo funcionar mejor. Con más espacio, más calma y más desarrollo, la creación a partir de la saga Canción de hielo y fuego, del escritor George R. R. Martin, volvió a sus mejores niveles. Contó como siempre su historia de traiciones, alianzas y muchísimas muertes. Creada por David Benioff y D. B. Weiss, es probablemente una de las series que más fanatismo genera entre el público –es literalmente imposible no enterarse en las redes sociales qué pasa luego del estreno en cada capítulo en HBO– y la espera para la cuarta temporada se está haciendo larga ya. Se estrenará en marzo próximo y ya hay cientos de páginas (cargadas de spoilers, justo es advertir) que comentan actores y situaciones de la temporada venidera.

House of Cards
Y si la elegida como mejor serie de este 2013 llega con los nombres de Kevin Spacey y David Fincher asociados, no debería sorprender. House of Cards se trata de un remake de una serie homónima británica en la década de 1980, ambientada en el presente estadounidense y específicamente dentro de la interna de un Partido Demócrata que recientemente regresó a la Presidencia. En este contexto es que el protagonista Frank Underwood (Spacey) se entera que todo lo que trabajó para lograr esa Presidencia no le será recompensado como se lo habían prometido e inicia una cuidadosa venganza contra sus propios correligionarios, a los que irá demoliendo como muñecos. El tono de la serie, que podría ser cargosamente sobrio por su caudal de material político, se ve relajado por la notable costumbre de Underwood de romper la cuarta pared y dirigirse en tono socarrón a los espectadores. Asimismo, la serie califica de rompecabezas perfecto, a medida que avanzan los capítulos y todos las piezas van cayendo en su lugar. Notablemente bien actuada, no solo por Spacey sino por un elenco que incluye nombres como Robin Wright, Kate Mara, Corey Stoll y Michael Kelly, esta creación de Beau Willimon producida por Fincher para la cadena de televisión online Netflix, ya ha confirmado su segunda temporada a estrenarse a principios de 2014. Su tercera y cuarta temporada ya están en preproducción también
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