Otro mojón de confianza
Columna de opinión publicada en El Observador Agropecuario
Uruguay ha puesto en marcha una experiencia inédita en el mundo: la cría de ovinos en un compartimento. Se trata de un predio acondicionado especialmente para que los animales crezcan sin contacto con otros y en especial con bovinos, ya que en este caso se trata de una estrategia que elude o sortea la condición de país libre de fiebre aftosa con vacunación. Es por este motivo que mercados de primer nivel, como Estados Unidos y los de la Unión Europea (UE), no aceptan la carne ovina uruguaya con hueso y compran solo la desosada.
Como se recordará, la iniciativa es privada y fue puesta en marcha por el Secretariado Uruguayo de la Lana (SUL) en un predio de 314 hectáreas que forma parte del Centro de Investigación y Experimentación Dr. Alejandro Gallinal (Ciedag), en Cerro Colorado, Florida. El campo, que está al otro lado de la ruta 7, frente al casco del Ciedag, fue preparado para recibir 1.500 corderos para comenzar la experiencia, avalada por una norma de la Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE).
La experiencia es inédita pues ningún país ha utilizado un compartimento para la producción de ovinos y relacionado a la enfermedad de fiebre aftosa. En cambio, la norma de la OIE que lo autoriza se aplicó en Brasil para la cría de aves y la influenza aviar; y en Chile para la producción de carne de cerdo. Ahora Uruguay estará innovando en el rubro ovino.
Dentro del perímetro del campo se levantó un alambrado de cuatro hilos a 1,5 metros del externo, que hace las veces de refuerzo de la seguridad del predio, al que solo se puede ingresar con expresa autorización. Los animales que ingresaron al lugar fueron sangrados para comprobar que no existe circulación del virus de la fiebre aftosa.
Por otra parte, los 1.500 corderos fueron identificados con una doble caravana celeste –una electrónica y otra visual-, siendo los primeros ovinos que ingresan al sistema de trazabilidad o identificación individual en Uruguay, donde sí está trazado el ganado bovino. Lo reseñado forma parte de medidas sanitarias que otorgarán las máximas garantías de bioseguridad, un primer mojón que se destaca más allá del negocio de vender carne ovina con hueso y que será un nuevo logro del país.
Además, la producción de carne ovina en estas circunstancias permitirá desplegar un paquete tecnológico en la alimentación, porque el predio de Cerro Colorado dispondrá de diferentes mejoras forrajeras para el pastoreo de los corderos y así podrá medirse la respuesta de los animales, de acuerdo a la raza y la genética. Cabe mencionar también que habrá capacitación dentro del establecimiento para el personal encargado de conducir este desafío.
Otro elemento que contiene el compartimento –o la producción de carne ovina con máximas garantías de bioseguridad, como se lo puede traducir- es el efectivo funcionamiento de la relación de lo público con lo privado. La iniciativa de Cerro Colorado es privada y será replicada cuantas veces lo decidan los productores, pero las garantías sanitarias –incluida la trazabilidad- tendrá el respaldo de las políticas públicas agropecuarias.
Y ese es otro plus de Uruguay. Como bien dijo Alejandro Thiermann, jerarca de la OIE que inspeccionó días atrás la experiencia como parte del visto bueno que debe dar el máximo organismo de la sanidad animal mundial, “no se puede empezar a confiar ahora en la relación público-privada”.
Si todo llega a buen puerto, Uruguay habrá construido otro mojón de confianza para los mercados internacionales y seguirá consolidando su posición de potencia mundial de la carne.